Cuando pienses en volver

Aeropuerto Jorge Chávez. Llegada a Lima. Foto: Sara Apaza.

Sí, ya sé que suena algo como la canción de Pedrito Suárez Vértiz y quizás debería de ser un post nostálgico acorde con las festividades, pero la realidad es gris y un tanto fría. Volver a tu ciudad después de tiempo fuera es reencontrarte con tus amigos y familia, sonrisas, abrazos, olores familiares, sabores de mamá y contig@ mism@.

Lima, mi ciudad panza de burro con las horas solares más contadas de este universo y sus calles y pistas decoradas con carritos y micros de colores. Es ruidosa sonora y visualmente, pero tiene su encanto si se le observa desde distintos ángulos y estas miradas siempre batallan en mi mente.

Llegué hace más de un mes y la idea de establecernos con mi familia en la capital nos ha resultado un tanto difícil por el tema del piso. Hace unos años, pude alquilar un minidepartamento por 500 soles mensuales en una zona tranquila de Barranco. Hoy mudarse a ese distrito es lo que menos se me ocurriría, no solo por el precio sino que creo que mudarse a una zona donde se sobrevaloran los pisos contribuiría más a la burbuja que ya existe en Lima.

En un primer intento, hicimos lo intuitivo: Buscamos en la web. En algunos sitios había ofertas interesantes, pero algunos avisos eran tan increíbles que hasta parecían falsos… y resultó que lo eran. Luego, intentamos un domingo. Nos levantamos muy temprano para comprar el diario y ver los avisos en la versión impresa, “Habrá gente un poco más convencional”, pensamos y por eso decidimos llamar a los que nos parecieron que estaban a nuestro alcance.

Llamábamos y había mucha gente no contestaba o simplemente nunca devolvía la llamada por muchas razones. En fin, a los días dimos con un aviso por San Miguel y fuimos a visitar el departamento. Todo fluyó con normalidad y pese al retraso del agente inmobiliario pudimos ver el espacio y en ese momento se nos solicitó información como boletas de pago y nuestros DNI.

Brindamos toda la información posible, lamentablemente nunca nos respondieron y entendimos que no calificamos. Nunca nos dijeron porqué y desde ese momento nos quedaron dudas sobre los apartamentos que nos ofrecían. Ha pasado un mes y seguimos buscando un lugar pequeño y no muy lejano de San Miguel o Pueblo Libre.

Lima ruge cada mañana acostada en su panza gris. Es una bestia tierna y salvaje a la que quisiera ver menos amarilla y más verde.

No sé cuánto tiempo nos quedemos, ni lo que tomará adaptarnos nuevamente a este punto del universo. Dicen que una vez que te vas ya no eres el mismo y no porque te creas la gran cosa. No. Tu ser, tu almita viajera y rumbera ha cambiado, ha vivido un proceso distinto y ese yo que se fue no es el mismo que vuelve. Ah, pero aquí estamos con las maletas listas para desempacar aunque sea por un rato.


Odiseas Familiares en una caja de zapatos

Desde hace cinco años llevo buscándome fuera de este país. He viajado y migrado por avión, por bus, por tren. He vivido sola, con amigas, con desconocid@s, con gatos…

Y no ha sido sino hasta esta semana en Lima durante el taller Odiseas Familiares” del escritor y periodista Marco Avilés que fui consciente de que mi exploración me había llevado a todas partes y a ninguna.

A la mañana siguiente de haber escuchado las historias de migrantes e hijos de migrantes mi cabeza seguía procesando sus testimonios. Sus voces seguían sonando con fuerza en mi mente. De pronto me escuchaba a mí misma perdida y quise saber quién soy.

Aprovechando mi estadía en Lima, mi ciudad de nacimiento, fui encontrando tesoros familiares escondidos en cajas de zapatos. Memorias de hasta 4 generaciones pasadas en cajas de cartón que, felizmente, ni la humedad ni el tiempo han borrado.

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Familia Huamán Berren
Familia Huamán Berren. José Huamán, Rosa Berren e hijos.

Mis apellidos son Apaza Huamán y los primeros registros que pude encontrar son de la familia materna. Los Huamán de Trujillo que aparecen en este primer registro familiar realizado en un estudio del Centro de Lima (1925) son José Huamán y Rosa Berren junto a sus niños, entre ellos mi abuelo José Fortunato, quien lleva un cuaderno y tiene apenas 7 años en la foto.

Jovita Lara Esparza e hijas
La abuela Jovita junto a sus hijas.

En esta otra imagen las mujeres de la familia Huiman. Mi abuela Manuela aparece en la esquina derecha junto a su madre Jovita y sus cuatro medio hermanas. “Mañuquita”, como la recordamos, nació en el distrito de Moro en Áncash y luego llegó a Lima junto a su familia. Aunque no sabemos los motivos de la mudanza, mi madre me cuenta que ambas familias se instalaron en pequeñas quintas en el distrito de Lince.

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Las huellas de la migración también vienen del sur. La familia de mi padre proviene de Arequipa y en el caso de ellos no tengo acceso a fotografías por un distanciamiento familiar. Quizás esto sea lo más sensible de toda esta historia, lo más difícil de entender.

Tanto mi hermana como yo hemos podido descubrir un acercamiento a Puno increíble, una conexión que nos lleva a vibrar con su música y folklore. Nuestro primer acercamiento fue en la escuela durante las festividades de octubre cuando teníamos que realizar las danzas de la Candelaria para la kermesse de la escuela.

Como no puedo describir lo que siento cuando escucho una morenada, una saya, una diablada o nuestra marinera puneña con pandilla, me he sentido emocionada al punto de la lágrima en plena danza.

Lo curioso aquí es que no nos pasa lo mismo con otras danzas, entonces descubrimos que hay una conexión especial con el sur por las razones que sea.

Familia Apaza Huamán
Mis abuelos Dora Ramos y Félix Apaza junto a mis padres en el día de mi cumpleaños. (1987)

Mi padre Félix Apaza Ramos nació en Lima, pero sus hermanos nacieron en Arequipa, en donde mi abuela Dora tenía una picantería. La ciudad natal de los padres de la abuela podría haber sido Puno y el apellido Apaza del abuelo Félix tiene origen aymara, aunque él haya nacido en la Ciudad Blanca.

Ambos migraron a Lima hace muchos años y construyeron una casa muy modesta en Flor de Amancaes, en las faldas de los cerros donde recuerdo claramente jugábamos los Siete Pecados.

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Nosotros, los nietos, la segunda generación de migrantes crecimos en medio de juegos, de mucho cariño, pero también de ciertos silencios. En el caso de mi familia materna las relaciones siempre fueron muy abiertas, la memoria de los familiares del norte estaba un poco más actualizada por algunas visitas de tías y primos desde Catacaos.

El tesoro escondido de la familia paterna es una visita pendiente, aunque de niña haya sido muy feliz corriendo y escondiendo los caramelos que mi abuelo me daba, hay una barrera impenetrable que nos separa. Que no tiene que ver con verguenza ni racismo alguno, no en mi caso, es más bien una colección de heridas que nos han llevado a mantener un saludable contacto telefónico en ciertas fechas.

Aunque el taller haya terminado hace dos días, el ejercicio de memoria y reconciliación apenas ha empezado. La búsqueda empieza a tener sentido, las fotografías son herramientas del pasado para recuperar el yo presente, para descubrir, sanar, compartir.

Antes de cerrar este post, que vino a mí como suplicándome escribirlo, quise también saber de dónde podían venir estas ganas de viajar, de siempre querer curiosear qué pasa más allá, entonces comprendo que el origen de Diario Gitano estaba en todas las veces que miré los álbumes de fotos de mamá.

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Mi madre Ceci viajó mucho antes de tenerme. Tiene cientos de fotografías paseando con sus amigas, disfrutando de lugares, de fogatas, caminatas y amigos de la ruta.

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En esta fotografía estamos juntas en la playa, frente al inmenso océano que místicamente siempre se inmiscuye en mi vida haciéndome sentir sus formas, su presencia, su poder auténtico y divino.

Cinco momentos para reencontrarme

  1. El primer díptico Restos es la imagen de mi motivo para salir, para expulsarme a mí misma de un espacio (quizás no necesariamente físico), como respuesta a lo que había sucedido. Estaba rota, me sentía pedazos, física y mentalmente una relación había acabado con lo que yo había sido. Sentía que tenía que salir, reencontrarme en algún lugar.

  1. Inelegible fue la primera vez que fui consciente de que el libre tránsito no existe. Fui consciente de mi condición de diferente. Me negaron el visado que debió haberme llevado a Costa Rica y me sellaron un papel en el que se me etiquetaba como inelegible.

3. El sentimiento de huída o desarraigo podía más que cualquier cosa. Vi un anuncio en una web y me fui a Brasil sin fecha de retorno. No sabía tomar fotos ni hablar portugués, pero igual me presenté como fotógrafa. En esta imagen están dos de mis amigos mirando el mar. El amanecer nos recibía así frente a la casa.

4. Este autorretrato es mi vida a bordo. En el 2014 me uní como tripulante en un crucero y ese traje fue mi piel durante muchos días. Mi vida a bordo es ese delfín fuera del agua, extraño, pero feliz.

Esta última imagen resume mi pasado y presente. Es mi abuela serbia, (la abuela de mi esposo) a la que conocí hace 3 años y extraño hoy muchísimo. Vivimos juntas un año sin poder hablar mucho solo nos abrazábamos.

Existe una búsqueda del yo a través de las migraciones, de no tener hogar. El proceso de no sentar raíces en ningún lugar permanentemente y perder físicamente cercanía con seres que conocemos y amamos es el precio de estas mudanzas voluntarias con el fin  de encontrarme a mí misma.

Fotógrafo(a) de cruceros: Black Label (HAL)

¡Hola! Sé que ha sido una larga pausa, pero aquí vuelvo para contarles cómo me fue en el segundo contrato a bordo de Holland América Line.

En mi último post escrito en inglés comentaba que esta última etapa a bordo trabajaría como fotógrafa Black Label (estudio de blanco y negro). Esta posición existe en muchos barcos y es más ventajosa que la fotografía normal en relación a cantidad de trabajo y salario.

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Ten days in the Midwest

Disclosure

*** The following post contents my personal opinion. This is not and advertisement, not a publicity. Just my personal point of view.***

I am on the plain going to Miami to catch the next flight. I don’t remember when was the last time I slept 8 hours in a row. Maybe was more than 10 days ago when I joined the training to become a Black Label artist for Holland America.

Before coming, couple of friends who were in the training before told me that I will be crying or bored and probably I would hated, but was completely the opposite. The training has been a wonderful experience and made me realize that I really enjoy photography and people, something that I forgot within the last year.

For those who don’t know about the Black Label (BL) programme, is a different photography service on board. Besides regular color photography, ships are offering private sessions in black and white.

As some of you can remember, I used to do that kind of portraiture on board Celebrity, but on Holland America works in a very different and (better) way because they take you to an special training with the creator of the programme, Joe Craig.

Meeting Joe had given me the opportunity to understand better not only photography or passion or professionalism, but something that I left behind long time ago trough routine and monotony: emotions.

Cruise photographers most of the time we lose ourselves trying to get the numbers, reaching targets and selling everything that we have. Even our souls go into the deep hole of “thinking about money and money only”.

My last contract was pretty much like that, I can’t even remember one memorable photograph, because I was hating my self with a camera.

I did quite good in my performance regarding revenue and customer service, but I wasn’t happy.

When my husband and I decided to go back to the ship this year, we got the chance to step up and get promoted, and that’s how I end up in Dexter, Missouri, a tiny little town in the Midwest of the United States.

***

It was so rainy and gray when we arrived to Dexter that I was asking my self if I will survive the melancholic weather surrounded by skinny sad trees.

While my mind was playing this stupid feeling, a blonde girl with a cute pixie haircut ask me if I was going to the BL training.

Her name is Emily (Kansas), and chatting with her distracted me from the bad weather and everything was starting to turn from gray to green (it was Saint Patrick’s day, apparently is and big day for americans and we supose to drink).

At the next day, we met Bianca (Melbourne) and Gerneil (Jamaica) both of them coming from different ships and backgrounds.

We kind of had a good time since the first day, it was like talking to friends that you met long time ago.

***

We arrived to Sally’s house, a big house like the ones from the movies, with a nice yard and the walls covered with plants.

Sally’s house is a popular house dowtown, all the neighborhood knows who lives there and who is Joe and his family.

Everything inside is set up to make you feel special, a mix of peace and wisdom and discipline difficult for me to explain in this language.

To be honest the first days were nice and terrifying. We couldnt get used to the idea to shoot in front of everybody else. While you were learning and shooting, you were judged as well among observed and criticized.

In fact, there were couple of days that I was feeling awful because is cool when people say nice things to you, but when you need to listen to criticism about your work is a bit hard.

The flow of the days were up and down, up and down… and so on. Trying to remember new tricks in Photoshop, how to book people, how to interact, and more about your body language made us realize that somehow we were growing.

I really can’t think in one day that everything was perfect for everyone. Everybody was trying to achieve something different and listening all the stories that Joe was sharing with us.

In between lessons, we grew as a team, as friends, as students by the hand of the teachers and guides like Holy, Paul and Toby, whom work with Joe since long time ago.

Emily and Bianca.

As we were spending most of the day inside the house practicing lighting and posing, we couldn’t walk around town to know better the place.

Our evening walkings were to Dollar Tree (buy everything for 1 dollar) and Penny’s Dinner (a 60’s milshake – coffee place) were we just to hang out for a bit).

After Penny’s or Dollar tree we used to go to one room together to “decompress” all day emotions. Kind of worth it because at the next day we were getting better and more focused on the training.

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Yesterday, in our last day I could see and feel a completely relaxing atmosphere. We were laughing and practicing because the exams were done and the feedback from our coachs was very positive. We had an amazing last day with some tears and hugs and more portraits.

We got to know a bit more about Joe trough some treasures that he share with us. Memories is what we are, emotions what we share, and what we discovered there, in a tiny little town in the Midwest.

See you on the road.

Sara.

Going back to the ship! (with another company) (Part 1)

Disclosure

*** The following post contents my personal opinion. This is not and advertisement, not a publicity. Just my personal point of view.***

Post originally written on October 2017.*

Phototeam Oosterdam (Nov. 2017)

Hello to all of you! Its been a while since my last post. I must confess that writing for me, even if is a healthy way to redeem my self, its a way to challenge my self against laziness.

This would be my first post in English for the blog, its exciting but at the same time dangerous. I will accept advice from everyone, like before. This will require a bit more patience, but lets just try.

So just to go back in track… Where were we? Ok, Its been a while since my last post. Me and my husband Marko left Lima behind for many reasons. The main one TO SAVE MONEY.

Saving money as a couple could be complicated sometimes, but somehow we manage to reach the ship that we both are working nowadays.

We are photographers for Holland America Cruiseline (HAL). Our currently status is at MS Oosterdam, navigating somewhere across the Panama Canal.

I wanted to write since our very first day here, but our feelings were not the best and I prefered just to wait a bit.

Three months after, I got to like few things from our life on board. I will start with the positive things like the salary. In comparison with our former employer IMAGE, Holland payment is higher, specially for the photographers who works along the Alaska season.

The basic salary is almost the same, but the comissions makes the difference. Holland photographers are part of the company and treated as petty officers. We have crew cabin stewards (hosekeeping comes everyday to fix your cabin and leaves everything so clean and nice <3), and we are allowed to eat at the buffet at anytime.

There arent duties as deboxing, or eternal formal nights. For example, on a gala night a HAL photographers starts around 5p.m. and might be closing the studio about 10 p.m. Some days depending of the crowd you need to stay a bit more, but is not usual.

On HAL you help to do delivery of reminders to support the Black Label Artists on board. Here is very important to push for the bookings or appointments for black and white pictures because the sale of those packages will help the phototeam to easily reach the target of the cruise.

As far as I remember, on Image, managers werent respecting or apreciating the black and white artists or pushing the team to get the bookings (in a good way) to make it worth.

Regarding the team I cant complain. The Oosterdam phototeam is cool and fun to work with. Our colleagues are very hardworking people and they are absolutely comitted to the main goal work and make money!!!

I spoke to you about the nice side of being here, and I think i want to keep it there, because the bad stuff like no time for anything, living in a rush, and things like the family vibe I used to feel in another ships (and not in this one), is very personal.

With time i have learned that I still miss the land and the kind of life that comes with it, but it is what it is and this might be one of our baby steps together, right?

Soon will be our second wedding anniversary. Time goes so fast… Should we get ready for more?

Lets cheers for more adventures to come!!!

Sara,

P.D. I forgot to tell you that in my first month i got such a cute gifts from our guests. One of them was the general Attorney from Oklahoma who gave me a special collection  coin. Isn’t it cool?