La vida después del crucero

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Reaparezco después de mucho por aquí. Aunque haya abandonado un poco este diario, me alegra mucho cada vez que recibo sus mensajes vía Twitter o Facebook.

Justo hace poco una amiga y lectora de este blog viajó a Puerto Rico para iniciar su primer contrato a bordo del  “Adventure of the Seas”, un crucero de Royal Caribbean. Después de meses de conversar vía whatsapp, verla viajando me hace sentir feliz.

Me alegra que este pequeño espacio virtual le permita soñar a mucha gente y los acompañe durante su preparación para trabajar en cruceros.

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Hay un gran reto del que no he hablado mucho hasta ahora y es sobre qué hacemos los fotógrafos cuando renunciamos al barco.

Hace unos días leía un artículo sobre lo difícil que es reconectar con la tierra de uno cuando se ha dejado el país por algún tiempo. No importa cuánto tiempo, la verdad es que el hecho de haber descubierto un lugar nuevo nos cambia un poco.

Nunca seremos los mismos antes y después de un descubrimiento. Los efectos de los lugares y de la gente en nosotros influyen mucho, aunque no nos demos cuenta.

Pero,  ¿qué pasa con los fotógrafos después de meses o años en altamar?

Muchos de los fotógrafos en los cruceros son jóvenes y en el mes y medio de vacaciones siguen viajando por cuenta propia. Visitan amigos e intentan mantenerse en el ritmo “wanderlust”1, que ahora está tan de moda.

Cuando yo comenté a algunos amigos que mi esposo y yo queríamos establecernos en tierra y dejar el trabajo en cruceros, muchos me preguntaron ¿Por qué? Si la paga es buena, y hay líneas de carrera y viajas y no pagas renta…

Ante la interrogante, pues yo misma no estaba segura qué decir. Solo sabía que nos apetecía formar nuestra propia compañía “Mare and Sara” y crear un hogar, un espacio para los dos y para nuestros sueños.

Marko y yo decidimos dejar la vida en el mar hace ya casi un año y no voy a mentir, extrañamos mucho esa adrenalina diaria y la sensación de vivir cada día en un puerto distinto.

Sin embargo, la vida en tierra tiene lo suyo. Realizamos una ceremonia muy pequeña y linda en Pozarevac, la ciudad de mi esposo. Nos casamos. Pude conocer a mi familia serbia mucho más y conectar con ellos, más allá del lenguaje verbal porque digamos que no me ha ido muy bien con el idioma, ¡strášno!2

Después de la boda, como les comenté en un post anterior iniciamos trámites para mudarnos a Austria. Aquella aventura nos costó nuestros ahorros, pero si apuestas por algo tienes que ir hasta el final por ello.

Hasta ahora verán que no hemos obtenido respuesta en casi 5 meses de haber enviado la solicitud de nuestro visado. El tema migratorio en Europa es un fiasco y es lamentable.

No reniego de Austria, al contrario. Tengo hermosos recuerdos de mis amigos vieneses, de sus calles, de su increíble sistema de transporte. Me enamoré de mi línea de metro con sus banderitas LGTBI durante el mes de junio. ¡Los 2 meses vividos allí no tienen precio!

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Vivir de la fotografía en tierra no es nada fácil. Sobre todo aquí en Europa del este donde nos encontramos. Sin tener fechas de viaje confirmadas, invirtiendo los ahorros en Facebook ads, imprimiendo tarjetas de presentación y escribiendo a wedding planners de por aquí y allá. Es una labor de “networking” ardua.

Luego de analizarlo y conversar mucho con mi esposo, nos dimos cuenta del potencial de Lima para el tema de fotografía y estilismo en el que estamos interesados.

Debo confesar, que fue en el barco donde aprendí mucho sobre las prendas y el estilo como una herramienta que empodera a las personas. Fue a través de la fotografía que he descubierto el styling como algo de lo que me interesaría vivir más adelante.

Nos mudamos a Lima muy pronto y estamos ansiosos y con muchos objetivos por lograr.

Quiero decirles que si están pensando en dejar el barco, sean los motivos que sean, piensen mucho en sus metas. Escríbanlas en un cuaderno de notas y revísenlas día a día.

Si hay algo que he aprendido en este año de gitaneo, es que son las metas concretas las que hacen que nuestros sueños se hagan realidad.

Si son fotógrafos sepan que la parte más dura de aprender son las estrategias de mercado y de administración con las que tenemos que lidiar día a día.

Entiendo que muchos hacen esto por amor al arte, porque son artistas, pero si nos quedamos haciendo arte sin pensar en que tenemos que vivir de ello, llegará el día en el que nuestros ahorros se hicieron agua y tengamos que buscar un empleo a última hora.

Por último, les sugiero tener siempre actualizado su portafolio o su website. Promociónense y manténganse en contacto con sus potenciales clientes vía Instagram, Facebook, Twitter y Pinterest.

Si disponen de dinero, inviertan en sus avisos o en Google Adwords. En un próximo post estaré publicando algunas herramientas que los puedan ayudar a emprender sus negocios en tierra.

Aunque soy relativamente nueva en esto del “business”, estoy super ansiosa por poder aprender más y les prometo compartir por aquí parte de lo que vaya surgiendo.

Ya saben que podemos intercambiar consejos y preguntas en este diario siempre. Les deseo lo mejor a todos en sus aventuras para este fin de año y el que viene.

¡Besos gitanos!

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  1. Wanderlust. Palabra de origen alemán que manifiesta un gran deseo o impulso de viajar, deambular o explorar el mundo.
  2. Strášno. Expresión del serbio que significa terrible.

 

Dos días en la ciudad de los canales

Vencia by Marko Stojkovic.
Venecia. ©Marko Stojkovic. 2016

Hablar de Venecia es hablar de romanticismo y ensueño. Festivales de máscaras, pasado, callecitas estrechas y góndolas. Este ha sido uno de los destinos más inesperados para mí, sobre todo porque este año he visitado lugares que nunca imaginé. Italia ha sido ese regalo que llegó como sorpresa a marcar mi mapamundi viajero.

Por Sara Apaza.

Ya les había contado que mi esposo y yo somos fotógrafos. Aunque vivir de la fotografía, como freelances no es nada fácil, pues hemos logrado hacer algunos trabajos en este tiempo, además de poder viajar y conocer nuevos lugares.

Una de nuestras últimas sesiones tuvo como locación Venecia. Así que la agenda de este viaje es más que nada sobre cómo disfrutar y trabajar al mismo tiempo. Es todo un desafío ir a una ciudad desconocida y de pronto intentar, en el menor tiempo posible, encontrar aquellos rincones de luz que te permitan lograr una buena fotografía y al mismo tiempo capturar la esencia del lugar.

Ya les digo, que la época del año que escojan para visitar Venecia es sumamente importante para su presupuesto y también para disfrutar.  A nosotros nos tocó experimentar la ciudad durante la época más caliente y más concurrida: Agosto.

Si detestan las multitudes y el calor, no vayan en ese mes. Además, el precio de los hospedajes se incrementa por el festival de cine y la temporada alta.

Una muy buena alternativa a los hoteles es el servicio de Airbnb. Si les es posible reservar al menos dos o tres meses antes de su visita, les saldrá muy a cuenta.

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Nosotros conseguimos alojamiento en un departamento en Mestre, un distrito muy tranquilo ubicado a solo 15 minutos de Venecia. Basta tomar el tranvía para llegar a Piazzale Roma, que es como un paradero principal para buses, tranvías, taxis y vaporetti.

Desde Piazzale Roma hasta el centro histórico de Venecia puede tomar entre 40 a 60 minutos. Pueden hacerlo a pie o tomar uno de los vaporettos. En realidad, yo tengo la impresión que un ova más rápido caminando que yendo en el bote. ¡Hay que prestar atención a los atajos!

Movilidad y transporte

Si llegan a Venecia vía aérea y su hospedaje está ubicado en el centro de Venecia, es una gran ventaja. Mi única recomendación es que cuando realicen la reserva del hotel, les pregunten por el transporte que los llevará hasta la mismísima puerta. Todas las calles son canales, así que eso de ir caminando y jalando las maletas, no les va a gustar mucho. Especialmente si van en verano y hay muchos puentes que subir y bajar.

Nuestros tickets.
Nuestros tickets de tren.

Por otro lado, también pueden llegar a Venecia por tren. Digamos que pueden viajar así por toda Europa. Nosotros habíamos realizado una parada previa en Vicenza y pagamos 9 euros por el ticket hacia Mestre. El precio regular es de 6 euros y el viaje duró solo 30 minutos.

Como les mencioné líneas arriba, nosotros nos hospedamos en Mestre y pensamos que una buena forma de movilizarnos los casi 3 días que permanecimos allí sería comprando los tickets ilimitados por 48 horas. El precio de estos billetes es de 30 euros y te permiten viajar en bus, tranvía y vaporetto. Solo tienes que validar la tarjeta cada vez que subes al transporte, porque si suben los controladores y no has validado, te multan. ¡Aquí no se salvan ni los turistas!

Tengan en cuenta que en cada estación las ventanillas realizan la venta de los boletos individuales. Es decir, son válidos solo por un viaje y el precio es de 8 euros.

Si ustedes están hospedados en el mismo Venecia quizás no los necesiten tanto, pero si van a visitar las islas del archipiélago (Murano, Burano) les será de utilidad.

 

Piano, piano si va Lontano

En Venecia, a fines de agosto se inició el famoso Festival de Venecia, y alrededor de las plazas se vivía un ambiente de alfombra roja. La gente estaba atenta a chocarse con alguna estrella, era un ambiente muy vivo, lleno de energía.

Durante nuestro primer día decidimos descansar las primeras horas de la mañana para recorrer Venecia toda la tarde y disfrutar del atardecer en Punta della Dogana.

En este primer paseo, nuestra intención era disfrutar de la isla, al mismo tiempo ver los posibles lugares para nuestra sesión de fotos.  Así que tomamos el tranvía que nos llevó hasta Piazzale Roma.

Pese a que nuestro anfitrión de Airbnb nos dio instrucciones exactas, entre tanta gente y el ruido no teníamos mucha idea de cómo movernos de ahí. Yo que soy muy fiel a los mapas impresos, me había dejado el mapa sobre la mesa y mi esposo trataba de usar una aplicación llamada MapsMe1 (el es más tecnológico que yo).

El tema con los mapas es que no te dicen qué línea de metro o, en este caso, de vaporetti tomar. En estas circunstancias puedes preguntar o ir un poco a la deriva. Nosotros seguimos nuestra intuición para intentar llegar a una galería donde se exponían fotografías de Helmut Newton2. Tomamos un vaporetto “X”, que no nos llevaba a donde queríamos y terminamos bajándonos en una de las calles principales que conducen al centro de Venecia.

 

 

Venecia en agosto. ©Sara Apaza.
Venecia en agosto. ©Sara Apaza.

Eran aproximandamente las 4 o 5 de la tarde y era una locura. Las calles estaban abarrotadas de stands, frutas, souvenirs y gente, mucha gente. ‘ Turisteo’ por aquí y por allá. Yo estaba muy impresionada por los viejos edificios y la arquitectura, pero me dolía ver tanto comercio desbordado3.

 

 

 

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Aquí, una imagen del ‘turisteo’ en Venecia. © Sara Apaza.

 

 

 

Debo admitir que me costó encontrarle romanticismo a mi primera impresión de Venecia. Supongo que puede más la belleza estética de la ciudad en sí y los pasajes escondidos donde no pasa casi nadie, que todo lo demás.

Sin querer queriendo llegamos al Ponti di Rialto, un puente muy céntrico desde el cual se tiene una vista muy impresionante de Venecia. Es uno de los puntos favoritos de los turistas, así que para sacarse la foto hay que moverse muy rápido.

Luego seguimos andando pasando por tiendas de máscaras venecianas y cuadros de gatos hasta llegar a Piazza San Marco. Un espacio que reúne a la Basílica de San Marco, museos, cafés, galerías y el Palazzo Ducale.

Una vez allí, confirmamos porqué la  mayoría de los fotógrafos realiza sesiones solo en horas del amanecer. No solo por la belleza de la luz a esas hora, sino porque durante la tarde las plazas y calles están llenas.

En nuestro caso, nuestros clientes requirieron realizar la sesión durante el ocaso, lo que significaba buscar un lugar hermoso, veneciano, pero sin gente…

Felizmente, aquella primera tarde, logramos abordar un vaporetto desde San Marco hasta la estación de Salute (Punta della Dogana).

En este lado de la Isla todo es mucho más apacible. Incluso se puede apreciar el atardecer desde las escaleras de la Basílica de Santa María, frente al mar y a Laguna Veneta.

 

Amanecer

Nuestro segundo día empezó con un súper desayuno cerca de las 7 de la mañana. Poco después partimos hacia Piazza San Marco para ir de excursión hacia las islas Murano y Burano.

Esta vez, pudimos disfrutar de la belleza del paisaje sin gente. Eran casi las 8 de la mañana y la mayoría de negocios estaban cerrados. La luz, como imaginamos, estaba hermosa, brillante y fresca.

Fue muy gracioso ver, cómo se transportan las frutas y verduras o abarrotes por estos lares. Todo, absolutamente todo es vía traghetto, hasta los envíos DHL.

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“El mercader de Venecia”. ©Sara Apaza.

 

Murano y Burano

En Murano es interesante observar el proceso de creación de los artistas del cristal o vidrio tan famoso por su antigüedad y su refinamiento estético.

Hay piezas cuyo valor excede los 1000 euros, pero también hay artesanías mucho más sencillas que cuestan 5, 10, 15 euros.

No muy lejos de esta pequeña isla, se encuentra Burano. Aquí lo más atractivo es el paisaje que conforman las cientos de casitas de colores. Para pintar sus casas de distinto color, el Gobierno Municipal debe aprobar la solicitud.

Isla de Burano. © Mare and Sara Photography.
Isla de Burano. © Mare and Sara Photography.
Isla de Burano. © Mare and Sara Photography.
Isla de Burano. © Mare and Sara Photography.
Isla de Burano. © Mare and Sara Photography.
Isla de Burano. © Mare and Sara Photography.
Isla de Burano. © Mare and Sara Photography.
Isla de Burano. © Mare and Sara Photography.
Isla de Burano. © Mare and Sara Photography.
Isla de Burano. © Mare and Sara Photography.

 

Vida de fotógrafos

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Mi esposo y yo trabajando. © Michael Fish.

Ese mismo día, realizamos nuestra sesión de fotos durante la tarde. La experiencia fue genial, puesto que incluso realizamos tomas desde la góndola.

Cada paseo en las tradicionales góndolas venecianas tiene un valor de 80 euros y duran aproximadamente 30 minutos.

El reto en fotografiar desde la barca es tratar de mantener el equilibrio, y adaptarte al espacio. Nostros éramos cinco. (dos fotógrafos, la pareja y el gondolero).

Sin dudas, fue un paseo muy divertido que nos llevó por Piazza San Marco con burbujas y baile hasta Punta della Dogana donde terminamos al caer el sol.

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Al final de nuestra sesión, nuestra pareja hizo esta linda foto como recuerdo para nosotros. © Michael Fish.

Siendo una ciudad con tanto arte, me hubiera quedado mucho más. Mi recomendación es ir sin prisa para que puedan disfrutar de los museos y actividades locales. Si pudiera volver, lo haría para el carnaval que se celebra entre fines de enero y comienzos de febrero.

Espero que este post los inspire a continuar sus rutas y seguir viajando. Alisten sus mapas y cámaras. !A seguir volando!

El gondolero. © Mare and Sara Photography.
El gondolero. © Mare and Sara Photography.
Murano. © Mare and Sara Photography.
Murano. © Mare and Sara Photography.
Camino a Burano. © Mare and Sara Photography.
Camino a Burano. © Mare and Sara Photography.
Santa Maria della Salute. © Mare and Sara Photography.
Santa Maria della Salute. © Mare and Sara Photography.
Tiendas venecianas. © Mare and Sara Photography.
Tiendas venecianas. © Mare and Sara Photography.
Canales. © Mare and Sara Photography.
Canales. © Mare and Sara Photography.
Canales. © Mare and Sara Photography.
Canales. © Mare and Sara Photography.
Vista desde el Puente Rialto. © Mare and Sara Photography.
Vista desde el Puente Rialto. © Mare and Sara Photography.
Tiendas venecianas. © Mare and Sara Photography.
Tiendas venecianas. © Mare and Sara Photography.
Piazza San Marco. © Mare and Sara Photography.
Piazza San Marco. © Mare and Sara Photography.
Venecia. © Mare and Sara Photography.
Venecia. © Mare and Sara Photography.
Intentando captar la esencia de Venecia en una foto. © Mare and Sara Photography.
Intentando captar la esencia de Venecia en una foto. © Mare and Sara Photography.
© Mare and Sara Photography.
© Mare and Sara Photography.
Canales. © Mare and Sara Photography.
Canales. © Mare and Sara Photography.
Cremoladas venecianas. © Mare and Sara Photography.
Cremoladas venecianas. © Mare and Sara Photography.
Piazza San Marco. © Mare and Sara Photography.
Piazza San Marco. © Mare and Sara Photography.
Puente de los suspiros. © Mare and Sara Photography.
Puente de los suspiros. © Mare and Sara Photography.
  1. Maps Me es una aplicación que te permite descargar mapas de una localidad y navegar en ellos sin necesidad de estar conectado a internet.
  2.  Helmut Newton. (1920-2004) Famoso fotógrafo de modas de conocido por su trabajo en Vogue y Harpers Bazaar.
  3. Es conocido que este año el gobierno italiano recibió un ultimátum por parte de la Unesco para proteger Venecia. Según el comunicado, este patrimonio de la humanidad está en riesgo por el exceso de turismo. Ver aquí la noticia completa. 

 

*P.D. La gastronomía veneciana está basada en la comida marina. Calamares, pulpos y almejas son los platos típicos de la carta. Hay que considerar, que dependiendo del lugar, los costos de un platillo suele ser entre 15 a 30 euros.

Nuevos proyectos

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Fotograma de “Amelié”.

Me he tomado muchas semanas, para volver a escribir, y es que desde hace algún tiempo mi esposo y yo venimos trabajando en nuestro proyecto. Dejar la vida en el barco no es una decision fácil. Implica pensar en dinero, casa, comida y gastos de servicios. Detalles que no tenían importancia durante la estadía a bordo ya que nuestra casa era el barco.

Pero, ¿por qué dejar la vida en el mar, si era tan excitante y productiva? Les confieso que desde algún tiempo teníamos ganas de echar raíces en algún lugar. Después de una larga temporada viajando y conociendo, coincidimos con mi esposo en buscar nuestro “país de los sueños”.

Todos sabemos que no existe el país de las maravillas. Algunos amigos me aconsejaron quedarme en Lima, en donde ya tengo contactos, casa, familia… Por el lado de mi esposo, la situación en Serbia es muy regular y no nos veíamos viviendo de la fotografía.

Si bien es cierto, amamos nuestros países de origen, queríamos algo nuevo. Nos imaginábamos una ciudad muy moderna y verde y con gente de muchas partes del mundo conviviendo en paz.

Ya sé que suena muy idealista, pero en nuestro recorrido por Nueva Zelanda y Australia vimos lugares muy similares a los que habíamos soñado.

En los puertos de Hobbart, Dunedin, Akaroa, Auckland y Wellington el ambiente era muy fresco y seguro. Nunca tuve que ajustar la cartera contra mi cuerpo, ni evitar caminar sola en la calle frente a los grupos de chicos para evitar que me molestaran como sucede en Lima.

En todo momento andábamos tranquilos. Los niños jugaban solos en los parques. Los semáforos funcionaban perfectamente y podías activarlos con un botón para que detuvieran el tránsito de autos y tuvieras la prioridad para cruzar la calle.

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Akaroa, Nueva Zelanda. Foto Sara Apaza.

Todo lucía moderno, hasta las granjas de ovejas. Estábamos fascinados por cómo las áreas verdes estaban tan bien cuidadas, y me refiero a espacios públicos y privados por igual.

Marko y yo nos quedamos con muchas ganas de volver. Sin embargo, los trámites migratorios son sumamente caros y engorrosos. Para que tengan una idea, solo aplicar al visado de Nueva Zelanda exige el pago de unos 360 dólares Americanos.

Además, hay que tener en cuenta que las solicitudes pueden tardar hasta 6 meses en ser procesadas.

Les comentamos nuestra situación a algunos amigos y fue así que uno de ellos nos sugirió pensar en un destino más cercano y accessible.

Fue así que nos hablaron de Vienna. Para ser sincera, nunca escuché mucho sobre Austria, mas allá de saber que existe una pequeña colonia de descedientes austríacos en la selva de Perú (Oxapampa, Pozuzo).

Entonces nos pusimos a investigar, incluso viajamos hasta Viena para conocer más sobre su cultura y sociedad.

No se los he comentado hasta ahora, pero yo era una limeña que siempre quiso vivir en Francia. Me alucinaba Amelie Poulain, sirviendo cafés en el romántico Paris, lleno de flores y de lluvias ligeras.

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A los 18, yo creía que era Amelié. ❤

Soñaba con mis días mirando el Sena como Vallejo*. Escribir mis poemas y dibujar mis fantasías mirando a la gente pasar.

Los caminos de la vida tienen rumbos inesperados. Viena es bella, moderna y tiene aliento de libro Viejo. Andan por sus calles jóvenes entusiastas, abuelas perdidas y hombres gruñones que van al súper. Austríacos, chinos, turcos y serbios  todos conviven en una ciudad de casi dos millones de personas.

Siento un poco de miedo por el viaje. Aún no sabemos la duración de esta próxima temporada, pero creo que mejor es arrancar el coche, en vez de quedarnos a calentar el asiento.

Precisamente por ello,  voy a desconectar un poquito del Diario Gitano. Al menos, por ahora. Marko y yo, nos tenemos que poner de lleno con lo de nuestra página web y las redes sociales para conseguir nuestros primeros clientes.

Si van a Vienna, visítenme y nos tomamos un cafecito o ¿por qué no?, podemos ir a los juegos del Prater Park que me recuerda al parque de diversiones de Amelié. ¡Hasta tienen un tren fantasma como el de la película!

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¡Hasta pronto, trotamundos! Los dejo con esta canción como soundtrack de este post.

 

*Poeta peruano, autor de Trilce y otras joyas.

P.D. Si tienen alguna pregunta o comentario sobre el blog, escríbanme por aquí, a la página del face, o al Instagram que- en la medida de lo posible- trataré de responderles y ayudarlos. ¡Besos!