Once meses en Lima

Lilo y yo.

Casi un año de mi último post, y queridos diarios, han sucedido muchas cosas. La verdad, creo que estaba huyendo de este hermoso ejercicio que es escribir.

A ver, ¿qué han pasado en estos casi 11 meses desde que llegué?
Tuve dos trabajos, perdí amigos, gané amigos, fui al médico al menos unas 100 veces entre ecografías, descartes de tiroides, terapias psiquiátricas… En fin, viví y sigo viviendo.

Últimamente pienso que la vida es una sátira, una película de Woody Allen. Es una comedia negra, sí. En la que estamos sentados todos en una mesa un viernes por la noche. Aunque no haya para el vino y tengamos solo para el agua, cada quien va con una historia bajo el brazo. Nacemos, crecemos y en la vida adulta todos los problemas no resueltos te empiezan a aquejar, se convierten en piedritas pequeñas en la suela del zapato que te obligan a detenerte.

Nuestras historias llevan un poco de realidad y de fantasía. El realismo mágico de las novelas y películas aparecerá para enfrentarnos en esta cruda realidad en la que no todos somos fieles, ni santos, ni demonios, ni ángeles.

Quizás todos estemos conectados de alguna forma. Todos los personajes de nuestra vida están entrelazados y volverán tarde o temprano.

Tan gracioso como levantarse luego de hacer el amor, hacer el desayuno y encender la televisión. Las noticias hablan del presidente y el Congreso y de pronto, en el plano, el camarógrafo amigo que una vez te besó- y que no sabes cómo dejaste de ver- está ahí haciéndole sombra al reportero que estuvo en una relación tormentosa con tu mejor amiga.

Tienes un flashback. No, tienes dos o tres. Sonríes, mientras sirves el café de esta mañana y tu esposo alista el equipaje.

Quizás él ve a la conductora y recuerda a su primer y único amor ¿o es que acaso está pensando en el almuerzo de hoy?

Volviendo al tema de escribir y de qué he hecho en 11 meses.

Tuve dos trabajos y debo decir que aprendí muchísimo de ellos. Ambos los disfruté como amores de verano puesto que siempre tenía miras a salir nuevamente de Perú.

Tuve dos terapistas. Mi psiquiatra y mi psicóloga que fueron un apoyo increíble en toda esta etapa de auto- descubrimiento. Por sugerencia de una de ellas dejé de ver a mi padre por un tiempo, puesto que nuestra relación generó muchas heridas cuando crecía. Espero algún día poderles contar la historia completa porque a veces es mejor desprenderse de quienes queremos por nuestro propio bienestar.

Aprendí que estar sano en el Perú es un lujo. Nuestro país realmente necesita difundir más información sobre lo que es la depresión, la ansiedad y otras enfermedades que a veces resultan de nuestras heridas emocionales generadas en el hogar.

Esto último es muy importante. Si alguna vez su mente y cuerpo les piden ayuda, escúchenlos y acudan a un médico. Las medicinas para los pacientes de depresión y ansiedad no son las más económicas, pero ayudan mucho al tratamiento.

Fui diagnosticada con un estrés postraumático que me llevó a lidiar con ataques de pánico en mis últimos viajes. Yo no entendía por qué mi cuerpo sudaba y lloraba. Me sentía sola y tenía miedo de todo. Un miedo sin razón. Miedo a mis viajes en avión y en barco… Qué increíble, si yo amo viajar tanto como Gulliver o Julio Verne. 😀

Pero si les puedo contar lo qué han sido estos 11 meses es porque los sobreviví. Dejar de viajar fue lo primero, luego empecé las terapias y empecé con la meditación.

11 meses de ver a mis familiares y amigos, de escribir a mis amigos por el mundo en México, Brasil, España, Alemania e India.

Para sobrellevar la carga económica, mi esposo y yo decidimos separarnos. Él sigue surcando los mares a bordo del crucero y yo desde Lima empecé a llevar estudios de idiomas para prepararme para cursar un máster.

No encontraba mucho tiempo para escribir. Me distraigo y soy una holgazana. Todo es culpa de mi perrita, que me ha acompañado tanto en esta temporada. Valorar el tiempo en casa, pasear, mirar las aves, los rostros de la gente, ser una romántica, todo eso se lo debo a Lilo.

Lo mejor que uno puede hacer es apagar todo. Y la verdad desconectar ha sido la lección más grande. ¿En qué momento dejamos de sorprendernos por la simpleza de  las cosas? El buen sabor de una comida en casa, la sonrisa de los niños, los perros jugando en el parque, una canción entonada en el bus.

Me he enamorado nuevamente de vivir. Vivir a fondo, a plenitud y sin arrepentimientos. Aunque hay días oscuros y de recaídas, lo que se puede hacer es pensar que todo pasa y que mañana será otro día.

Estoy segura que todos muy al borde de nuestra siguiente vida, frente a la muerte, sonreiríamos sabiendo que hemos vivido plenamente, que dimos hasta ese último microsegundo de vida para algo que nos hacía felices.

¿Qué me deja la ciudad en estos 11 meses? Mucho ruido, calles, comida, sentimientos, colas, muchas colas y más memorias.

Les extrañé.

P.D. Voy pronto para Alemania (Frankfurt) a llevar un máster.
Si algún gitano de este diario anda por allá, solo hágamelo saber. ¡Los veo pronto!

Odiseas Familiares en una caja de zapatos

Desde hace cinco años llevo buscándome fuera de este país. He viajado y migrado por avión, por bus, por tren. He vivido sola, con amigas, con desconocid@s, con gatos…

Y no ha sido sino hasta esta semana en Lima durante el taller Odiseas Familiares” del escritor y periodista Marco Avilés que fui consciente de que mi exploración me había llevado a todas partes y a ninguna.

A la mañana siguiente de haber escuchado las historias de migrantes e hijos de migrantes mi cabeza seguía procesando sus testimonios. Sus voces seguían sonando con fuerza en mi mente. De pronto me escuchaba a mí misma perdida y quise saber quién soy.

Aprovechando mi estadía en Lima, mi ciudad de nacimiento, fui encontrando tesoros familiares escondidos en cajas de zapatos. Memorias de hasta 4 generaciones pasadas en cajas de cartón que, felizmente, ni la humedad ni el tiempo han borrado.

***

Familia Huamán Berren
Familia Huamán Berren. José Huamán, Rosa Berren e hijos.

Mis apellidos son Apaza Huamán y los primeros registros que pude encontrar son de la familia materna. Los Huamán de Trujillo que aparecen en este primer registro familiar realizado en un estudio del Centro de Lima (1925) son José Huamán y Rosa Berren junto a sus niños, entre ellos mi abuelo José Fortunato, quien lleva un cuaderno y tiene apenas 7 años en la foto.

Jovita Lara Esparza e hijas
La abuela Jovita junto a sus hijas.

En esta otra imagen las mujeres de la familia Huiman. Mi abuela Manuela aparece en la esquina derecha junto a su madre Jovita y sus cuatro medio hermanas. “Mañuquita”, como la recordamos, nació en el distrito de Moro en Áncash y luego llegó a Lima junto a su familia. Aunque no sabemos los motivos de la mudanza, mi madre me cuenta que ambas familias se instalaron en pequeñas quintas en el distrito de Lince.

***

Las huellas de la migración también vienen del sur. La familia de mi padre proviene de Arequipa y en el caso de ellos no tengo acceso a fotografías por un distanciamiento familiar. Quizás esto sea lo más sensible de toda esta historia, lo más difícil de entender.

Tanto mi hermana como yo hemos podido descubrir un acercamiento a Puno increíble, una conexión que nos lleva a vibrar con su música y folklore. Nuestro primer acercamiento fue en la escuela durante las festividades de octubre cuando teníamos que realizar las danzas de la Candelaria para la kermesse de la escuela.

Como no puedo describir lo que siento cuando escucho una morenada, una saya, una diablada o nuestra marinera puneña con pandilla, me he sentido emocionada al punto de la lágrima en plena danza.

Lo curioso aquí es que no nos pasa lo mismo con otras danzas, entonces descubrimos que hay una conexión especial con el sur por las razones que sea.

Familia Apaza Huamán
Mis abuelos Dora Ramos y Félix Apaza junto a mis padres en el día de mi cumpleaños. (1987)

Mi padre Félix Apaza Ramos nació en Lima, pero sus hermanos nacieron en Arequipa, en donde mi abuela Dora tenía una picantería. La ciudad natal de los padres de la abuela podría haber sido Puno y el apellido Apaza del abuelo Félix tiene origen aymara, aunque él haya nacido en la Ciudad Blanca.

Ambos migraron a Lima hace muchos años y construyeron una casa muy modesta en Flor de Amancaes, en las faldas de los cerros donde recuerdo claramente jugábamos los Siete Pecados.

***

Nosotros, los nietos, la segunda generación de migrantes crecimos en medio de juegos, de mucho cariño, pero también de ciertos silencios. En el caso de mi familia materna las relaciones siempre fueron muy abiertas, la memoria de los familiares del norte estaba un poco más actualizada por algunas visitas de tías y primos desde Catacaos.

El tesoro escondido de la familia paterna es una visita pendiente, aunque de niña haya sido muy feliz corriendo y escondiendo los caramelos que mi abuelo me daba, hay una barrera impenetrable que nos separa. Que no tiene que ver con verguenza ni racismo alguno, no en mi caso, es más bien una colección de heridas que nos han llevado a mantener un saludable contacto telefónico en ciertas fechas.

Aunque el taller haya terminado hace dos días, el ejercicio de memoria y reconciliación apenas ha empezado. La búsqueda empieza a tener sentido, las fotografías son herramientas del pasado para recuperar el yo presente, para descubrir, sanar, compartir.

Antes de cerrar este post, que vino a mí como suplicándome escribirlo, quise también saber de dónde podían venir estas ganas de viajar, de siempre querer curiosear qué pasa más allá, entonces comprendo que el origen de Diario Gitano estaba en todas las veces que miré los álbumes de fotos de mamá.

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Mi madre Ceci viajó mucho antes de tenerme. Tiene cientos de fotografías paseando con sus amigas, disfrutando de lugares, de fogatas, caminatas y amigos de la ruta.

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En esta fotografía estamos juntas en la playa, frente al inmenso océano que místicamente siempre se inmiscuye en mi vida haciéndome sentir sus formas, su presencia, su poder auténtico y divino.

La chica del Boleto Rojo

Llevo días con este texto en mi mente. En medio de cambios y de horarios locos, quería sentir por un momento que el tiempo era absolutamente mío para escribir.

De pronto pienso en este, mi blog de viajera, y me entra una melancolía de estar en la ruta, en trance, de ser la pasajera sentada en el avión bebiendo más vino para conciliar el sueño. Pienso en esa viajera y se me viene a la cabeza la estudiante hippie que solía ser.

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Oh, por Dios. Este era mi styling habitual. Sin embargo, recuerdo esta foto con mucho cariño. El lugar era el quinto piso de la Facultad de CC.CC. de la USMP. Un rincón con muchas historias.

Durante mi época universitaria tuve tantos estilos como pueden imaginar. Llevaba unos anteojos resbaladizos y no estaba muy segura de lo que quería. En clases hice amigos valiosos que hasta hoy frecuento y con otros tuve mucha suerte de encontrarme años después.

Es gracioso como vienen estas memorias. Están las aulas, los profesores, los alumnos… Tenía un listado de cursos no favoritos y entre ellos estaban la materias relacionas a PR, marketing y publicidad. Creo que a mi espíritu soñador le costaba pensar en resultados, en términos concretos.

Les cuento que me hace gracia porque en aquellos tiempos solo tenía en mente caminar entre redacciones de noticias. Llegaba muy temprano a mis primeras prácticas en un diario local y con la edición impresa en las manos había que transferir los contenidos a una incipiente versión digital (2006).

Esa imagen de Woodward y Bernstein en una oficina conversando con un café en las manos, esa era mi idea de comunicaciones de aquel entonces.

Como jugando, creé un blog en el 2006. Mi primera bitácora llamada Boleto Rojo tuvo un rincón dentro del viejo blogger.com (luego migró a wordpress) .

Aunque nadie entendía bien de que iban estos nuevos espacios virtuales, muchos solo queríamos estar ahí. Se crearon así, millones de blogs y entre esos mi pequeño diario que solo comenzó como una compilación de poemas, fotos y testimonios personales.

Debo confesar que todo fue a causa de un amor platónico que me motivó a escribir, diseñar y aprender un poquito de lenguaje html para modificar los templates que hoy son sumamente amigables en comparación a lo que eran en ese tiempo.

Un día esos poemas se convirtieron en textos de películas. No de crítica cinematográfica como las de “Páginas del diario de Satán” o los artículos de “Cinencuentro” (soy muy fan de ambos), pero eran unas notas surrealistas sobre las películas que me conmovían o por bellas o por raras.

Fue así como colaboré con un blog para la web de RPP al año siguiente, cuando ya los medios empezaban a construir sus granjas de blogs y a buscar escritores o ciudadanos que pudieran contar buenas historias. Ya hablábamos de bloggers, de usuarios, de comentarios llenando las bandejas de entrada de blogger o wordpress. A los que había que contestarles para bien o para mal. Ya administrábamos una comunidad.

Fue de esa forma que hice amigos y contactos. Los blogs nos habían presentado y Facebook y Twitter ya nos conectaban más.

Durante toda la carrera en la universidad, el tema digital fue casi inexistente, pero fue gracias a mi estancia en medios que mi espíritu se había adaptado a un nuevo molde.

Aquella versión analógica de todos nosotros empezó a morir. De pronto se hizo común comprar kindles, descargar torrents de música y películas. Dejamos el film y fuimos por los píxeles (antes de ser hipsters o nostálgicos).

Estuvimos ahí. El Social Networking se hacía más indispensable y fue así que cambié de compañía. Luego de 5 años en una radio/web/tv llamada RPP en donde aprendí temas de convergencia y multiplataformas, decidí dejar la sala de noticias por un puesto que casi nadie podía definir.

El Community Management era una posición relativamente nueva en las empresas (2012). Este puesto era tan nuevo que los ejecutivos no sabían qué lugar darle o bajo que gerencia colocarnos. Todos aprendíamos sobre la ruta, por primera vez existía una forma de escuchar a las audiencias online, a  cientos, miles, millones de fans que esta vez tenían voz y voto en la red.

Me parece curioso que de aquella experiencia hayan pasado 5 años y aún tengamos empresas que anuncian búsquedas de talentos recién salidos de la universidad o con poca experiencia para puestos de CM. Y peor aún que hoy en día haya caza talentos que solicitan que el CM sea diseñador/desarrollador con salarios para desmayarse. Las ofertas no pasan los 1000 soles en muchos casos por un puesto de tiempo completo.

Mi humilde posición como desempleada (octubre-noviembre del 2016) me permitió observar parte de ese panorama. Sin embargo, hay que aclarar que eso ocurre solo con algunos a los que les falta cambiar el chip (que espero suceda pronto por el bien del mercado laboral). Hay también empresas con nuevos enfoques, que intentan, liderar el cambio y apoderarse de nuevos métodos que busquen ganar la confianza de la gente.

 

Una breve pausa comercial
Hacer un break en la vida no es nada fácil. Sea cual sea el motivo de tu pausa estás en lo correcto si es lo que deseas, si te hace bien y te sientes libre.

Recorrí parte de este maravilloso mundo sola y luego al lado de mi esposo (con quien incluso fundamos nuestra propia empresa de fotografía “Mare and Sara”). Estuvimos con el equipaje listo yendo de un lugar a otro. Esa vida gitanilla motivó la creación de este ,mi segundo blog, “Diario Gitano” con el que buscaba compartir experiencias de viajera.

Estuve en tierra, en Brasil por un año y luego otros dos en altamar laborando en un crucero.

A veces he visto caras extrañas al mencionar mi experiencia en el barco y es algo muy sencillo. Allí aprendí muchísimas cosas, entre ellas a ser sumamente puntual por respeto a los demás. Es como una regla de oro llegar 20 minutos antes de cada reunión.

Otra lección es que la actitud  también es una prenda que hay que llevar a cada batalla. Tienes que pensar positivamente para obtener resultados y, si fallas, aprendes. Y la última y más importante de todas, es que te debes a la gente. Estés en el puesto que estés, eres un ser social (no viniste del espacio), debemos intentar ser amables, educados y escuchar a nuestros clientes, valorarlos. Quizás no tengas un negocio, quizás seas un maestro, tus alumnos son tus clientes, sus padres también, puedes aprender de todos ellos, hasta de los más difíciles.

Todas esas enseñanzas me  son de ayuda en la vida en tierra, en la vida real.

Busqué chamba durante dos meses aproximadamente. Esta debe haber sido la etapa más larga de desempleo que he tenido. Durante 60 días tuve mil y un dudas, acudía a entrevistas con mente positiva, pero nerviosa porque esta vez mi situación era diferente. Tener una familia te hace sentir un compromiso mucho mayor en la búsqueda de empleo. Sientes una necesidad de “no puedo fallar” única.

Esa sensación, que recuerdo claramente, es también parte de la razón de este texto. Quiero escucharlos, leerlos y aunque sé que me he extendido mucho en este post, quiero que sepan que contemplo este post como el inicio de una nueva etapa para “Diario Gitano”.

Desde aquellas anécdotas 2.0 que les conté en las primeras líneas, han transcurrido 10 años de experiencia de vida personal y laboral que son la base del aprendizaje de hoy.

Por ello, estoy muy agradecida por la oportunidad de unirme a un equipo feeling como es el de “Café Taipá”. Y lo digo, no por ser colaboradora del equipo, sino porque viviendo la cultura del Café uno se siente feliz de salir a chambear, y creo de eso se trata todo, de vivir para ser feliz.

La chiquilla del Boleto Rojo que pegaba las noticias en el archivo de la universidad, sigue madurando bajo la misma esencia, pero a diferencia de hace una década, va sin miedo y sin mirar atrás.

El viaje 280

 

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Foto: Marko Stojkovic. (Lahaina, Maui – Hawaii)

Después de una larga temporada en Alaska, las nubes abrieron paso al sol radiante de Hawaii. Nuevamente estábamos envueltos por el clima cálido y un olor salino, diferente al olor del mar de los glaciares.

En este itinerario el barco se reubica, la meta es dejar la costa norte del Pacífico por las inexploradas islas de la Polinesia Francesa. El viaje 280 comenzó en Honolulu.

Es el viaje en el que conocimos a los papás de Diego que vinieron desde Rosario, el viaje del Jack y del Fernet, era verano otra vez, hasta para los novios de una noche…

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Junto a Gra y Ricardo. Foto: Rajiv Ramputty.

Hay muchas razones por las que recuerdo este crucero con mucho afecto. Uno de esos motivos son Ricardo y Graciela, los papás de Diego.

Desde el primer día los sentimos como parte del phototeam, nos visitaban casi a diario en la galería y caminaban entre los estudios para saludar a los muchachos.

Al inicio, nos los encontrábamos en los puertos de casualidad, caminando entre las tiendas, pero luego resolvimos salir juntos, almorzar, disfrutar de la playa, nadar, tomar sol… y era como estar en familia, de vacaciones, conversar con tus viejos y que te cuenten algo, lo que sea. Después de tantos meses rodeados de caras y lenguas extrañas, Marko y yo nos sentíamos como en casa.

Nuestro verano de 18 días

Digamos, que después de las ajetreadas jornadas en Alaska este era un break… Un descanso que nos daba tiempo de conocer nuevos amigos y descubrir nuevos lugares.

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Foto: Marko Stojkovic. (Lahaina, Maui – Hawaii)

Hicimos tres paradas en Hawaii: Hilo, Honolulu y Lahaina. De estos 3 puertos, el que más disfruté fue Honolulu.

Honolulu es una ciudad cosmopolita. A 15 minutos de la terminal está Waikiki Beach, una playa ideal para caminar y disfrutar del clima y de una cena al atardecer. Este es el corazón comercial de Honolulu, la playa está rodeada de pubs y restaurantes cinco estrellas y la avenida principal llena de tiendas de diseñadores famosos.

Luego vinieron los días de mar y llegaron algunas noticias. Dos miembros del equipo abandonaban el barco por diferentes motivos. Uno de ellos volvía a casa a cuidar de su padre y el otro sería transferido a un nuevo barco.

Noticias que te toman por sorpresa, pero que finalmente, te hacen celebrar sobre la oportunidad de conocer gente.

Tuvimos fiestas, banquetes, cenas románticas y hasta enamoramientos fugaces…

El crucero del amor

Un día D y J decidieron escaparse de nosotros. En realidad, los ayudamos a huir del murmullo y de los rumores del grupo.
Sin embargo y como algunos esperábamos´, todo fue estrella de una noche. J era demasiado tímida y D muy despistado (desastrosamente despistado), aunque a veces es mejor hacerse el perdido para evitarse novelas.

En medio de nuestra rutina como equipo percibimos que en una realidad paralela J había desarrollado un drama alrededor de su noche con D y andaba esparciendo rumores ante sus amigos diciendo que D era su “crush” (choque y fuga en castellano peruano).

Les cuento esto porque pese a que somos adultos, a veces el ambiente en el barco es como el de un colegio. Ya saben, algo así como un pueblo chico…

Normalmente el fin de las novelas es la separación. Las relaciones fracasan a los días o meses, continuar una vida en común a bordo es 10 000 veces más jodido que en tierra firme. Hay que ajustar vacaciones, destinos, presupuesto y no todos estamos dispuestos a hacerlo.

Isla de ensueño

Ya casi al final del viaje, llegamos a la Isla Bora Bora. Uno de los destinos más bellos que hemos visitado. El clima es cálido, las aguas transparentes, peces, erizos y pulpos nadan junto a los bañistas. No hay olas, el mar es una pecera encantada.

Tanto paraíso nos ayudó a olvidar las restricciones y los días de trabajo. Creo que hasta olvidábamos que nuestros amigos Ricardo y Graciela nos dejarían en Sydney. Los últimos días pasaron tan rápido que, de pronto, los estábamos despidiendo. Una sensación de tristeza y alegría, esa sensación que ya conoces muy bien alma viajera.

 

 

 

 

Tu familia en altamar

Una vez dentro del barco, la vida te cambia por muchos motivos. Uno de ellos es vivir aparte de tu familia y de tus amigos. Dejar la comodidad de lo conocido y enfrentar una temporada dedicada solo al trabajo y a las metas personales que te hayas trazado.

La mayoría de tripulantes viene a trabajar al crucero en busca de una recompensa salarial que les es imposible alcanzar en tierra firme.

Al llegar por primera vez, estás perdido. No sabes quién es quién, intentas ser amigable, pero con el tiempo aprendes que no pues confiar en todos los que te sonríen. El barco es un pueblo chico.

Como fotógrafo compartes tiempo y espacio con un equipo y, dependiendo de tu suerte, puedes construir amistades valiosas y sinceras.

Este año tuve la fortuna de encontrar amigos del contrato anterior. Gente que no pensé volver a ver, pero que al encontrarlos me llené de emoción.

Considerando que todos venimos de diferentes países, todos hablamos inglés para entendernos. Cada cual con sus miles de defectos y virtudes llega a ser un personaje en la vida del phototeam.

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Mi familia en altamar son ellos. Doce personas de nacionalidades y personalidades diferentes.

Está Rich (Sudáfrica. Vestido de gris en la esquina izquierda), nuestro manager principal, muy divertido y al mismo tiempo profesional. Es de los pocos BM que genera confianza.

Majo (India. Esquina izquierda de la tercera fila), nuestro supervisor de ventas. Personaje total, bromista, pero siempre enfocado en los negocios.

Brian (India. Boquiabierto en el centro de la foto), nuestro actual manager de producción. Divertido y relajado.

Dan (Filipinas. Esquina izquierda), fotógrafo de producción, asistente de Brian. En su primer contrato consiguió ser promovido dos veces gracias a su trabajo constante.

Eric (Filipinas. Lado derecho, detrás de mi), foto 2, muy loco y bromista. Nos pasabamos el tiempo haciendo chistes de doble sentido.

Janelyn (Filipinas. Primera fila, al lado de Rich), foto 3, la más pequeña del grupo y una de las más empeñosas.

Hans (Islas Mauricio. Junto a Brian en medio de la foto), foto 2, muy tranquilo y muy trabajador. Su primera experiencia al llegar a bordo fue permanecer en cuarentena por 10 días debido a una tardía varicela.

Rajiv (Islas Mauricio. Lado derecho, segunda fila), foto 2, personaje, casi siempre en problemas. Dueño de su propia empresa decidió dejar todo en casa para viajar y trabajar en un crucero.

Diego (Argentina. Detrás de Eric, en la última fila), foto 2, el distraído del grupo, aún no sabemos cómo es que llegó al barco.

Juliana (Argentina. A mi lado), foto 2, graciosa y temperamental, es una de las amigas más cercanas que tengo. Ama los animales, sobre todo los gatos.

Marko (Serbia. Junto a Diego, en la esquina derecha), videasta. Mi mejor compañero desde hace más de un año. Ama la fotografía de naturaleza y de bodas.

Para la mayor parte de los fotógrafos este es su primer contrato, por lo que volverán a casa a fines del 2015 o inicios del 2016.

Hogar dulce hogar

No todo es color de rosa para los fotógrafos. La vida en el barco es rutinaria y además muy competitiva.

Meses atrás, cada fotógrafo recibía una comisión personal por sus ventas, y esto ocasionaba algunos malentendidos en el equipo.

La barrera de lo personal y lo laboral es tan delgada que muchas veces se confunde. Muchos de nosotros compartimos la cabina o los baños y es muy incómodo lidiar con un compañero con el que has tenido incidentes en el trabajo.

Hay de los roomates tranquilos que solo buscan llegar a la cabina para descansar, hay de los que nunca están y de los que hacen fiesta en la cabina después del trabajo.

En el barco tienes el privilego de poder convivir. Si llevas una relación estable puedes hacer los trámites necesarios y compartir la cabina con tu pareja.

Marko y yo vivimos en un cuarto muy pequeño con una cama de media plaza que va pegada a la pared y un minibaño en el que el inodoro está junto a la ducha.

Aunque la vida en el barco no es perfecta, tener una familia a bordo hace la vida más llevadera. Me gusta pensar que por alguna razón, llegamos a un espacio en un tiempo determinado para conocer a otros, para conocernos a nosotros mismos, a través del otro.

This is not a love story

To Marko. 

Perú - Serbia.
Perú – Serbia.

Perú/ Serbia. 1986/ 1990. En este mapa la distancia que existe entre ambos países. Puntos rojos que forman una inmensa línea. Una línea que nació un 17 de mayo, cuando sentada frente a mi manager abriste la puerta de la oficina para tomar tu cámara. En menos de un segundo cruzamos miradas. Ese microsegundo debe ser el más largo y el más intenso que alguien conozca porque creó nuestra historia.

Nuestro destino debe estar escrito en alguna parte de ese mapa. Llegaste hasta aquí en busca de tu sueño y del dinero que necesitas para hacerlo realidad. Yo, algo perdida, solo quería viajar y encontrar ese “algo” que me faltaba. Apliqué a este mismo puesto como fotógrafa hace cuatro años. Después de muchos trámites tenía mi
contrato, pero en aquel entonces renuncié por amor y me quedé en Lima.

Cuatro años después, estoy a bordo y pienso que este era el momento. Debe estar escrito que tardara tanto hasta llegar a este barco para encontrarte.

Siendo tan distintos, de orígenes tan diferentes nos encontramos en un punto, uno de los puntos que conforman esa inmensa línea en el mapa. Siempre fui la niña estudiosa y aplicada que nunca se ensuciaba las panties blancas. Tú, el niño deportista y juguetón que siempre faltaba a la escuela. Soy una loca, fan de las películas
indie, de lo ‘retro’ y las ciudades bohemias y tú tan moderno chico de rave, chico de gym y adicto a las bebidas de proteína.

Tú eres el que ahora se sienta conmigo a ver los encuadres de Woody Allen, y aunque te quedes dormido, sé que estás conmigo. Yo soy la que te graba poemas en el celular para que los escuches en el gimnasio, y que te espera cuando tardas en hacerte el peinado.

Las primeras semanas la química empezaba a hacerse evidente. Y por un malentendido, estando entre copas, llegamos a un mismo lugar. Esa noche escribimos a pulso cada uno de estos días juntos. Tantos besos inesperados que al día siguiente intentamos esconder bajo la alfombra.

Eramos como dos niños que se escondían uno del otro. Tu salías corriendo del trabajo para el gimnasio y luego te escondías en la cabina. Yo me iba a todas las fiestas posibles. Tenía citas e incluso intenté revivir algo a la distancia. Ambos sin éxito, finalmente nos rendimos.

Una noche, huímos del bar juntos. Otra noche nos besamos a escondidas. Otros días te encontraba en la cabina esperándome. Lo que empezó como un juego terminó por convertirse en una maravillosa aventura.

Somos los buenos companeros en el trabajo, los amigos que se hacen bromas todo el tiempo, los amantes que huyen del montón para arder en besos, los enamorados que se miran fijamente en silencio, y aunque somos imperfectos, nos sentimos tanto que continuamos luchando en esta vida paralela.

BONUS TRACK

We are walking. I can see the sun over us. We give little steps in the middle of the road. Something is coming soon.

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This is not a love story (english version)

Peru / Serbia. 1986/1990. This map shows the distance between the two countries. Red dots that form a huge line. A line that was born on May 17, when i was sitting with my manager you opened the door of the office to take your camera. In less than a second we exchanged glances. Microsecond That must be the longest and most intense that someone knows our history because it created.

Our destination must be written somewhere on that map. You came here looking for your dream and you need money to make it happen. I, a little bit lost, just wanted to travel and find that “something” that was missing. I applied this same job as a photographer four years ago. After many steps had my contract, but then gave up for love and stayed in Lima.

Four years later, I’m on board and I think this was the time. Must be written that took so long to get this boat to find you.

Being so different, with so different backgrounds we are at the same place, in one of the points that make up the immense line on the map. I was always the studious girl with the white and clean panties. You, the athlete and playful child who always skipped school. I am a crazy fan of indie films, the ‘retro’ and bohemian modern cities and you just rave boy, who loves the gym and protein drinks.

Now, you’re the one who sits next to me to see Woody Allen’s films, and even if you fall asleep, I know you’re with me. I’m the one who record poems on your cellphone so that you hear in the gym, and the one who waits for you a while when you make your hairstyle.

The first few weeks the chemical between us began to become evident. And a misunderstanding, while between drinks, take us to the same place. That night we start to writing each of these days together. So many unexpected kisses that we tried to hide under the rug.

We were like two children who were hidden from each other. After work you went running to the gym and then you were hiding in the cabin. I went to all possible parties. I made appointments with other people. Both without success, finally gave up.

One night we escaped from the bar together. Another night we kissed in secret. Other days I was in the cabin waiting for me. What started as a game ended up becoming a wonderful adventure.

We are good coworkers, friends who make jokes all the time, lovers who runaway to burn kissing each other, a couple who stare in silence, and although we are imperfect, we continue fighting in this parallel life.

BONUS TRACK

We are walking. I can see the sun over us. We give little steps in the middle of the road. Something is coming soon.