Vida de fotógrafo a bordo III (Despedida)

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En mi última semana en el barco realicé un balance de lo que significó para mí el primer contrato. Como soy nueva en la compañía mi estancia fue de 8 meses y tres semanas en total, incluyendo mi primera semana de entrenamiento.

Finalizar el contrato no fue fácil. Mucha gente desiste en los primeros meses. El ritmo intenso de trabajo y el cansancio físico se hacen sentir día a día.

No voy a decir que nunca me sentí tentada a tirar la toalla. La verdad que la perseverancia llegó con el tiempo y también gracias al apoyo de mi pareja, mi familia y los buenos amigos que de cerca y de lejos te alientan.

A continuación encontrarán algunos de los beneficios que me dejó esta primera etapa como fotógrafa a bordo:

Desarrollo profesional

Muchos de los fotógrafos que llegan al barco son aprendices. Gente con poca experiencia fotografiando bodas o eventos en sus países de origen.

En mi caso no tenía mucha idea de cómo hacer el montaje de un estudio. En mi cabeza siempre tenía el triángulo básico de iluminación que me enseñaron en la universidad, pero ni idea hacerca de los powerpacks o la posición de los cables o cómo montar los fondos de manera segura.

Al finalizar el contrato, luego de 34 semanas, el fotógrafo aprende todo (lo técnico­) por la rutina. Respecto a la parte creativa,  no hay espacio para mucho. Sin embargo, queda en cada fotógrafo intentar ver más allá de las cuatro poses básicas.

Soy una fan de  Pinterest y de Tumblr y siempre echo un ojo a lo que otros fotógrafos están haciendo. Intento no repetir mucho las poses, salir un poco del cuadro, rotar el ángulo…

Hay dos razones para restringir un poco la creatividad (en este tipo de fotografía): los clientes y las ventas. Hay mucha gente que te pedirá cosas o poses nuevas, fuera de lo tradicional, pero finalmente al momento de la venta elegirán la típica pose de la foto de graduación. Muy poca gente apreciará la creatividad del fotografó abiertamente.

Como tienes que ir a lo seguro,  las poses básicas, aunque sean aburridas, son las que más venden. El fotógrafo no vive del arte, sino de los números.  Seamos sinceros, necesitamos el dinero para lo que sea. Así te aburras con las poses básicas, tienes la opción de hacerlas correctamente, intentando que la gente luzca bien en ellas.

Aunque parezca tonto, hay muchos fotógrafos que no consiguen las poses básicas, que no ven detalles de corbatas, sacos mal abrochados o el reflejo en los anteojos. Finalmente esos detalles también cuentan al momento de la venta.

Bolsillito manda

 Un punto que aprecio respecto a lo profesional es el valor económico del trabajo. Nunca me importó mucho el dinero. Quienes me conocen saben lo despreocupada que he sido respecto a la plata y los honorarios porque siempre prioricé el amor por mi trabajo.

Pero llega una etapa de madurez en la que no puedes vivir del amor y en la que tienes metas que cumplir para las que necesitas dinero.

Me vi en apuros al culminar el quinto mes y ver que mi paga era muy baja en comparación con la de otros. Todos tenían comisiones altas, vendían cámaras, cuadros, álbums y yo nada de nada. Me preocupaba mucho ser muy insistente con la gente, no sabía como abordarlos y decirles “take it and go”, como mi mánager de la India.

Yo pensaba que al tercer o cuarto mes renunciaría y me iría a Lima sin pena ni gloria, pero me enamoré y decidí quedarme. Al tomar esa decisión me tuve que poner las pilas y hacer de mi estancia algo productivo.

Al convertirme en Photo 2, empecé a tomar una actitud diferente respecto a las ventas.

Para vender tienes que tener confianza en ti mismo y ser bastante caradura. Que no te importe mucho la cara de la gente cuando le digas el precio.

Yo solía pensar que las personas regateaban los precios porque no podían pagar más, pero muchas veces frente al mostrador clientes VIP cargando carteras de diseñador venían a regatear el precio de las fotos. En general, creo que las personas desconocen el valor de la fotografía.

El trabajo detrás de una foto es extenuante. Cada fotógrafo carga unos 12 a 20 kilos por día entre luces y backdrops entre varios pisos, sudando y vistiendo trajes formales…  Bajar el precio, no hay forma.

Economía

Ya que hablamos de  dinero, me alegra haber mejorado mi performance en las ventas porque ello me ayudó mucho a mejorar mi salario. Aunque no sea mucho lo que gano semanalmente, me alegra ver que mis estadísticas en venta llegan a un 67% (el promedio de cada fotógrafo es entre el 40 y 60 por ciento).

Durante los primeros cinco meses fui  Photo 1 y mi paga la dediqué íntegramente a pagar el uniforme y la D90 que ahora es mía.

Un Photo 2 puede ahorrar entre 2500 a 3000 dólares o un poco más, dependiendo de la ruta del crucero y la temporada.

Intercambio cultural

Esta quizás es la mejor (y también puede ser la peor) experiencia a bordo. La desmitificación de los ideales sobre los países del mundo, sobre cómo son los latinos, chinos, indios, ingleses…

¿Hay estereotipos? Sí, los hay. Es inevitable que entre latinos tengamos ciertos patrones comunes. De igual forma los asiáticos y los europeos.

El tema es que cuando reconoce estos factores asocia a las personas a ciertas características, sin embargo las personas son únicas y hay valiosas excepciones que te hacen cambiar de opinión.

La vida aquí me ha dado muy buenos amigos de Jamaica, Filipinas, Honduras, México, India, Bosnia… Y un maravilloso mejor amigo que hoy es mi compañero de aventuras Marko, de Serbia.

Todos estamos bajo el mismo techo 24/7. Imagina que de cada país envián una pequeña porción a convivir en un solo lugar. Ese lugar es el barco. Comemos, bebemos y bailamos juntos. Hablando la misma lengua con diferentes acentos y errores, pero la comprensión y sintonía se logra cuando finalmente las personas encuentran sus puntos comunes.

Crecimiento personal

La perseverancia es una cualidad que hay que tener para poder avanzar sin pensar en factores como la rutina y el cansancio. Intentar, intentar e intentar.

No fue hasta mi quinto mes que realicé una serie de exámenes para llegar a ser Photo 2. Esto quiere decir, más responsabilidad, más exigencia profesional y un ligero aumento en la paga.

Aunque esto sea la fotografía más comercial del mundo, al punto que muchos digan que no es fotografía, el reto es intentar aprender de esto. Veo a muchos fotógrafos 2 y 3 que no les apetece aprender sobre cómo usar el flash (bouncing) o mejorar las poses en los retratos. Personalmente, siempre odié posar a la gente para una fotografía, pero este es un negocio en el que no hay tiempo para ser espontáneos. La creatividad  está restringida a fotografía en unos 60 o 90 segundos a la gente y sacarle la mejor sonrisa.

Como no todos los huéspedes del barco están dispuestos a tomarse fotos, te toca hacer “smudge” o como en Perú diríamos “jalar”. Sonreir, saludar y decirles a todos que es hora de retratarse todo el tiempo es tedioso. Te toca recibir muchos “NO”, a veces ni el saludo responden o simplemente una negativa enorme con las palmas de la mano como si los hubieses ofendido. Sea de forma educada o grosera, los “NO” vendrán una y otra vez, entonces es cuando tu personalidad se fortalece y ya no te importa que la gente te rechace.

La perseverancia y la tolerancia (que yo siempre he tenido muy poco de las dos) son valiosas. Una vez que uno se acostumbra es como no darse por vencido ante los NO que vienen cada día y de todas partes.

Mi novio y yo, para continuar juntos tuvimos que hacer una serie de requerimientos a nuestra compañía. Lo primero es que cuando te enamoras en el barco, todos los contratos tienen diferentes fechas, eso quiere decir que uno de los dos se va primero. En nuestro caso, mi novio decidió extender su contrato hasta en dos oportunidades.

Para quedarse más tiempo llenamos formularios y esperamos ansiosos las respuestas. Finalmente él consiguió hacer el sign-off el mismo día que yo, por eso partimos juntos a casa el 31 de enero.

Otro requerimiento que presentamos fue una solicitud para ser enviados al mismo barco en nuestro siguiente crucero. La compañía rechazó un par de veces el pedido por considerarme nueva en la empresa. Ahora después de cuatro meses y una larga correspondencia, fue aprobado.

Nunca digas nunca.

Hace meses cuándo la gente me preguntaba si me quedaría para realizar un segundo contrato  en este empleo, yo me negaba rotundamente. Sin mentir, habré dicho nunca unas cientos de veces. Pero el destino nos presentó a mí y a Marko.

Aún no podemos creer lo rápido que pasaron los 8 meses y tres semanas. Ya estamos de vacaciones, reencontrándonos con los amigos y la familia.

Fui por la experiencia personal y he regresado con memorias y un corazón enamorado. Ya tengo fecha de retorno y el nombre del barco al que me han asignado, pero me reservaré todos los datos para un próximo post. Hasta la vista!!!

Vida de fotógrafo a bordo (II) El fotógrafo viajero

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Vista del cielo de Sao Paulo.


Estoy finalizando el contrato, y me doy cuenta que en el diario no he publicado nada relacionado a los itinerarios de viaje de un fotógrafo de cruceros.

Viajar es una de las pocas ventajas que ofrece este empleo, es una manera de explorar brevemente algunos lugares. Digo brevemente porque como tripulante es difícil conocer el corazón de una ciudad por lo corto del tiempo libre.

Hasta ahora, he recorrido unas 16 ciudades, quizás algunas más que de momento estoy olvidando. Donde ven los puntos rojos son las ciudades e islas que conocí desde que renuncié a mi trabajo como comunity manager y empecé a “gitanear” cámara y maleta en mano.

Perú –> Brasil

Mi primera salida de Perú fue en 2013, a mediados de mayo. El ticket  “Lima- Fortaleza” me llevó al nordeste de Brasil. Por motivos de trabajo, fui enviada dos meses después a Recife.

Las vacaciones llegaron y partí a Natal, en el estado de Río Grande del Norte, a inicios de setiembre del 2013.

Después de una larga estancia de 6 meses en el nordeste, llegué por invitación de unos amigos al centro, Brasilia, la capital futurista de Sudamérica.

Moderna y ordenada, Brasilia es una ciudad a la que recuerdo con mucha cariño, pues viví tres meses junto a mi familia brasileña.

Finalmente, en febrero del 2014 retorné a Lima para una “breve” escala antes de partir a Estados Unidos. Resalto la palabra breve, pues esta parada no debía tomar más de 4  semanas antes de volar a Miami para unirme al crucero.


Perú –> Estados Unidos – Canadá – Caribe

No fue hasta quincena de mayo que logré llegar a Miami, conociendo amigos de Jamaica, China y Sudáfrica e improvisando el inglés aprendido en el colegio.

Image, la actual compañía para la que trabajo, me envió al Celebrity Summit el 17 de mayo, hace 8 meses. Desde ese día mi itinerario, es el itinerario del navío.

De mayo a la primera semana de setiembre estuvimos entre Nueva Jersey y las Islas Bermudas.

De setiembre a noviembre, cruceros de 14 días a los puertos de Bar Harbor, Sydney,  Charlotte Town (Prince Edward Islands), Halifax, Quebec, Saguenay y Portland.

Desde quincena de noviembre hasta ahora estamos entre San Juan (Puerto Rico) y las islas  caribeñas de San John, San Croix, Dominica, San Kitts y San Marteen.

Mis puertos favoritos han sido los canadienses: Free Wifi en la mayoría de los puertos, gente  simpática, frío rico, las montañas, los amaneceres, la arquitectura de las ciudades, las calles de Quebec y Halifax.

En cuanto al Caribe yo me quedo con Puerto Rico. Con más destinos para visitar y conocer, barrios como el viejo San Juan y una variada gastronomía. El parecido del viejo San Juan con algunos distritos de Lima como el Callao y Barranco es interesante.

Como mencioné anteriormente, el tiempo libre de un fotógrafo a bordo es muy limitado, así que todo dependerá del horario de trabajo, los ajustes de seguridad de cada puerto y del propio barco para poder salir y conocer.

De Los Andes a Los Balcanes
A pocos días de acabar el contrato, pienso que nunca pensé llegar hasta estos lares. Quizás porque mi mayor sueño siempre fue ir a Europa y conocer París o Barcelona, pero los caminos de la vida son bastante impredecibles…

Después de todo, llegaré al viejo continente en unos días. Y no será París ni Barcelona.

Como ustedes saben vivo enamorada del cine, especialmente del cine europeo y de extremo oriente. Algún día un amigo me llevó al pasaje 18 de Polvos Azules en el Centro de Lima y me  introdujo al mundo de Emir Kusturica.

Recuerdo con cariño muchas tardes y noches escuchando las bandas sonoras de “Underground”, “La vida es un milagro”, “Gato negro, Gato blanco”… descargando toda la música posible de Goran Bregovic e intentando pronunciar inútilmente las letras de algunas canciones.

De aquel entonces, han pasado unos 10 años cuando me empecé a interesar por la cultura balcánica y en especial por la historia de la ex-Yugoslavia.

Bien dicen que todos los caminos conducen a Roma, y todo ese afecto por los balcanes tiene ahora un sentido muy personal, un vínculo fuerte que me motivó a elegir Serbia como mi primer destino en Europa.

Serán 19 horas de vuelo con escalas en Amsterdam y París hasta llegar a Belgrado. Aún en el barco, Marko (mi novio) y yo ya estamos contando los días.

Vida de fotógrafo (a bordo)

Horario semanal.
Horario semanal.

Este es mi horario semanal. Aquí aparecen la cantidad de horas que cada fotógrafo debe trabajar a diario y exactamente el tiempo necesario para sus breaks u horas de descanso. Los pequeños números que acompañan las actividades de los fotógrafos son los llamados targets (cantidad de imágenes a conseguir). Cada target varía según el día y el evento, y en la medida de lo posible el fotógrafo a bordo tiene que tratar de sobrepasar el número propuesto por su manager.

El equipo trabaja entre 9 y 11 horas diarias en diferentes eventos:

  1. Fotografía de embarcación (Embarkation, Welcome on board)
  2. Fotografía de estudio.
  3. Fotografía en el restaurante (Dinning Room).
  4. Atención y venta en el PhotoGallery.
  5. Fotografía espontánea en el Pooldeck.
  6. Venta en el pooldeck.
  7. Fotografía del Sail Away.
  8. Fotografía en el gangway (Terminales o puertos de embarque)
  9. Fotografía social (Bars and Lounges).
  10. Registro – venta del video del crucero. (Solo el videasta)

La jornada de cada fotógrafo es diferente y quien se encarga de rotar los turnos y organizar los horarios es el BM (Business Manager). Además, el BM coordina con el AMS (Sales Manager) y el AMP (Production Manager) las actividades a realizar durante cada crucero, incluyendo las bodas o renovaciones de votos que realizan algunos huéspedes durante su estadía en el barco.

Como P1 (fotografo nivel 1 o junior) no es posible aplicar a fotografiar bodas, pero sí los demás eventos como los retratos en estudio.

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El trabajo como junior es muy similar al P2 (fotogógrafo nivel 2), fotografiar y vender es la cosigna principal.

La rutina transcurre entre montar estudios a diario (hacemos el montaje de al menos 3 estudios todos los días7/7 y empezamos las sesiones alrededor de las 6pm.

Dinning Room

Por otro lado, alternamos las sesiones con la fotografía en el restaurante (Dinning room) em donde capturamos parejas, niños y grupos mientras cenan. Personalmente, detesto este evento porque me hace sentir “paparazzi”, la gente está comiendo y tú les dices algo como “picture time” y zás a sacarle cuantas fotos puedas… siempre sonriendo y tratando de ser divertid@.

Mientras fotografías en el restaurante, aparte de trabajar con el público tienes que lidiar con los meseros y con el movimiento del barco, ondulante e impredescible.

Estudios

Los retratos de estudio son las fotografías que más se venden junto con las fotos de embarcación y del Dinning Room. Para realizarlas montamos los estudios entre los pisos 3, 4 y 5 del barco. En total, durante uma noche formal, montamos unos 6 estudios com un equipo de 5 personas.

Cada fotógrafo debe revisar el estudio que retratará y la locación. Por ejemplo: Estudio Cooper deck 4 (Significa que debes montar el fondo Cooper en el piso 4).

Para montarlo necesitas el set de luces que está ubicado en el piso 2 y llevarlo desde el “forward”(lado del barco) hasta el midship (la mitad del barco). Cada maleta contiene entre 2 a 4 luces de estudio, powerpack, más scrubs, expanders, señales de peligro, cables, extensiones, etc. El peso de cada maleta varía entre los 8 a 12 kilos.

Además cada para montar la luces y los fondos, necesitamos autopoles (manfrotto) un mínimo de 3 autopoles por cada estudio que llevamos desde el laboratorio en el piso 4 hasta la locación correspondiente.

Por último, necesitamos los fondos, cuyo peso debe ser entre 8 a 10 kilos y que es llevado entre 2 personas desde el piso 4 hasta el set.

El proceso del montaje de los 6 estudios es de 40 minutos. Luego de ello debes cambiar tu uniforme (usualmente un smoking) y estar listo para disparar.

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Durante las sesiones portamos la cámara unida a la lap top, un trípode (para la lap top), un dongle com el software que usamos , un listado de seguridad…

Las parejas suelen llegar a tiempo a las sesiones, que no son agendadas, son completamente espontáneas y depende de cuánta gente sepas convencer de sacarse las fotos (sea una noche formal en la que están bien vestidos o una noche casual en la que pueden vestir hasta pijamas!!!

Gangway

Las fotos del gangway son el registro de la llegada de los huéspedes a cada puerto.  Para este evento, cada fotógrafo tiene un perfil. A veces toca vestir un disfraz, otras toca fotografiar algo como una bandera o un anillo com el nombre del puerto.

La tarea del gangway parece sencilla, pero a veces puede ser muy molesta y cansada, puesto que debes cargar los implementos hasta el lugar donde te exijan fotografiar.

Este tipo de fotos usualmente se realizan al exterior bajo el sol durante unas 3 a 4 horas.

Dependiendo del clima toca disparar muriendo de calor o de frío (como es mi caso en Canadá) hasta conseguir el “target”.

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Aquí yo en el gangway vestida de pirata.

Pool deck, Sail away, Bars and Lounges

Este es el tipo de fotos “free style” el fotógrafo camina por las diferentes áreas del barco para conseguir fotos de la gente mientras se divierten en la piscina, en los bares o en las salidas de cada puerto.

Personalmente me gustan más este tipo de fotografías porque los settings o configuración de mi cámara dependen de mí, puedo modificarlos de acuerdo a mi criterio.

Photo Gallery

La labor en la fotogalería es  vender y atender a los huéspedes. Asistir em todo momento a los huéspedes em la búsqueda de sus imágenes.

Aron (Videasta) en la fotogalería.
Aron (Videasta) en la fotogalería.

Vender nunca fue lo mío (y creo que nunca lo será), pero se aprende mucho a tratar con los clientes, a conocer sus poses preferidas, a saber cómo evalúan sus propios retratos.

Estar en el photo gallery te ayuda a conocer a tu público objetivo.

SALARIO Y COMISIONES

Llego a la parte importante del business, el pago. Después de 4 largos y eternos meses ganando solo 100 dólares quincenales, puedo ver algo completo el salario. Como P1 te corresponden unos 700 dólares mensuales, pero la compañía me estuvo descontando unos 1200 dólares a cuenta del cuerpo de mi equipo Nikon D90 ($ 700 y el uniforme $450).

La vida que llevé estos primeros meses fue bastante austera. El poco dinero se me iba en comprar tokens  (fichas) para la lavandería, detergentes, jabones, implementos para el baño, algo de maquillaje para el trabajo, botellas de agua casi a diario y cafés…

El desayuno, el almuerzo y la cena corren por cuenta del crucero, pero aquí debo indicar que hay horarios fijos para las comidas que no necesariamente coinciden con tus breaks u horas de descanso, así que  a veces tendrás que agenciártelas comprando barritas de cereal en stock o  algún café en el staff bar para no pasar hambre durante la jornada.

Los P2 y P3 perciben un poco más ya cuentan con comisiones de bodas y otros eventos. La diferencia entre un P1 y un P2, no es mucha, pero sí entre un P1 y un P3. Para poder aplicar a ser P2 tienes que estudiar y realizar una serie de exámenes vía online (estoy en esta etapa actualmente).

Muy aparte de estas labores, el fotógrafo a bordo está asignado a un puesto especial durante cada simulacro. Dos veces por semana, el barco tiene dos tipos de simulacros (Drill y Pax Drill), entonces hay que colocarse el chaleco salvavidas y esperar a la alarma de emergencia. La duración aproximada de cada ”drill” es de 1.30’.

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La vida a bordo es dura y aún más si eres fotógrafo o estás en camino de serlo. A veces reflexiono sobre porqué decidí venir y me encuentro con una situación diferente a la de mis colegas. Entonces me digo a mi misma que vine por la experiencia de viajar y fotografiar. Si aquello me movió hasta aquí, lo que me mantiene en altamar es ya otro motivo.

Life on board – “The new hire”

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Bienvenidos a la vida a bordo. Esta es mi primera experiencia como fotógrafa en altamar. Hoy cumplo cinco semanas trabajando en un crucero cuya ruta es NJ- Bermudas, en la costa este de los EE.UU.

Luego de una semana de entrenamientos (y paseos) en Miami (siete días intensos aprendiendo temas de ventas y algo de relaciones públicas), llegué a mi principal destino: Nueva Jersey.

Nueva Jersey es el punto de embarque de cada domingo (al menos durante esta temporada). Aquí estaba hace 5 semanas con mis maletas en la mano y completamente perdida entre miles de equipajes y bodegones portuarios.

¿Mis expectativas? Cero. Ya estaba de pie frente al inmenso barco, una especie de hotel de 12 pisos. Un monstruo de lata con ventanitas redondas, pasadizos laberínticos, luces ámbar, alfombras rojas…

De pronto, soy la nueva en este lugar. Mi mánager me recibe, corremos con el equipaje. Pasaporte por aquí y allá. La Visa, el contrato, los exámenes médicos…

El primer día me asignaron mi habitación y sin dejarme respirar ya estaba en pleno entrenamiento de recursos humanos. No entendía nada. Había mucha gente como yo, también nuevos, perdidos en este mundo paralelo que es muy parecido a una escuela preparatoria.

Los oficiales y capitanes son como los chicos populares de la escuela: guapísimos y pedantillos, tienen las mejores cabinas, asisten a las fiestas del crucero, son parte del staff del capitán, o sea lo más vip del barco.

El resto de la tripulación (“crew”) estamos divididos por el trabajo que desempeñamos. Los fotógrafos y artistas pertenecen a los llamados “staff”, tenemos ciertas comodidades y accesos dentro del barco.

Para seguir con la pirámide están los dealers del casino, los sommeliers y los chefs de los restaurantes vips… y la base de todo se sostiene en la inmensa mayoría que conforma el “crew”: limpieza, mantenimiento, servicios y los cocineros del “crew”…

Convivimos todos en un minimundo vertical que se rige por sus propias reglas. Faltar a una regla es ganar una “banana” (llamada de atención).

Pasan los primeros días y mis “bananas” empiezan a llegar. No logro acatar muchas reglas. Me perdí un trainee por quedarme dormida. No pasé mi primer examen de seguridad naval. Ya me ampayaron cogiendo una galleta del restaurante de huéspedes…

Ya perdí la cuenta de cuantos moretones llevo por causa de los “autopoles” y vitrinas que cargamos todos los días entre el piso -1 y el piso 4. Los equipajes con las luces que montamos para los 4 o 5 estudios de fotos, los backdrops (fondos) que sostenemos día a día, ya se me hacen más livianos por la costumbre.

Lloré los primeros 15 días. Mi primer reto era intentarme montar el foto-estudio sola en unos 45′ y sin ayuda. Imposible. Necesitas ayuda para colocar correctamente el sinfín sin golpear a nadie. Todos los fotoestudios que monta el equipo son en lugares públicos dentro del crucero. Es decir que el montaje se realiza mientras decenas de personas pasan junto a ti preguntando por el restaurante o el baño.

El alivio llegaba al finalizar las jornadas de foto a la medianoche. Como no tenemos día de descanso, todos los día son lunes y viernes para nosotros. Durante las primeras 3 semanas los fotógrafos nos reuníamos en la cabina que compartimos con Ljiliana, mi roomie de Serbia.

La vida después de la medianoche es el único momento para socializar, pues la jornada en el barco empieza desde las 4:00 a.m. para algunos. En el caso de los fotógrafos, usualmente comenzamos a partir de las 7:30 a.m.

Un día de la vida a bordo, equivale a 10 en la vida en tierra firme. La cantidad de tareas realizadas es incomparable. La vida es rápida, todo va como en un rally.

Aprendes a tomar el baño, cambiarte, plancharte el pelo y maquillarte en solo 40′. Comes casi siempre en 10′, alistas tus equipos en 5′ y si queda tiempo entre sesión y sesión, un café bien cargado en solo 5′.

 

“New Hire”

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Nuestra cabina: 1303

Corro como siempre. Aún perdida por los pasillos. No sé cómo llegar a la lavandería en el piso -1. No sé llegar a muchos lugares en este universo paralelo. Algunas noches bebo un vaso de vodka para intentar relajar.

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Lili y yo

Mi roomie, Ljiliana es como mi hermana, nos sentimos en casa estando juntas. Me fascina su acento serbio, intento aprender las frases que puedo entre risas casi siempre. Por las noches solemos bebemos una cerveza y conversar.

Eres la nueva y estás como en el ojo de la tormenta. Estoy casi segura que aquí el 60 por ciento son hombres, el 40 mujeres. Los altos rangos esta copados por hombres. Así que, no es raro que asfixie un poco el aire machista.

Eres la nueva y tienes que acostumbrarte rápido. Cuando todo esto abruma, necesitas amigos.

Aunque me cueste aceptarlo, ya me siento decepcionada. No todos son tus amigos. No todos pueden ni quieren. No tienes intimidad, ni espacio para conocer realmente a las personas…

Nostalgia… la hay. Mi familia y mis amigos queridos en Perú, México, Brasil, Colombia, Espana y Francia… con el ritmo cardíaco acelerado y la adrenalina parece que no extrañaras a nadie, cuando en realidad sientes su falta.

 

Bonus Track

Esta canción le pertenece al mejor momento en mi estadía en el barco “Song on the beach”(Arcade Fire). Cuando la escucho, veo una luz amarilla encendida, esta pequeña cama destendida y dos niños jugando. La cámara invade el espacio lentamente, se cuela del lado opuesto al de la lámpara. Entre los edredones blancos capta la miradas, la luz es tenue, cálida, no necesita filtros. Se murmuran promesas que nunca cumplirán. Se ríen, callan, se  observan nuevamente… infinitos besos en la espalda… todo comienza y acaba porque nada es realidad.

This song belong to one of the best moments of my onboard life: “Song on the beach”(Arcade Fire). When i listen this, i can see the yellow light, this little and desorded bed and two kids playing. The camera gets into the space slowly, it’s in the opposite side of the lamp. Between the white blankets, capture the lookings, the lights is soft and warm, it doesn’t need any filters. They whisper promises they’ll never fulfil. They laugh, keep silence, they look each other… lot of kisses in the back… everything starts and ends because nothings is real.

 

Moro no Brasil

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Llevo seis meses de aventura y cada día es más emocionante que el anterior.  A mi regreso de Goiás, se me ocurrió escribir sobre la aventura de viajar y fotografiar. Algunos amigos ya me preguntaron sobre cómo hago para continuar el viaje sin tener muchos ahorros o recibir salario fijo.

‘FLASHBACK’
En post anteriores (Leer: “Tres meses después”) conté que llegué a Brasil como fotógrafa. Tenía una maleta llena de sueños, mi equipo Canon y unos 400 dólares.

En enero de 2013 fui convocada por una empresa llamada Photoventura para integrar su equipo en Costa Rica.  Mi viaje fue programado para el día 22 de febrero a las 11 horas.

El día 21 de febrero y com la maleta lista, mis futuros jefes cancelaron el viaje por un visado que yo precisaba para viajar a Costa Rica. Me indicaron que debía tramitar la visa americana lo antes posible.

Mi cita en la embajada americana no tuvo éxito. Había tirado 162 dólares al tacho.

Sin trabajo y sin visa, decidí volver a casa. Estaba triste, pero tenía que hacer algo. Al día siguiente fui citada por la Revista Velaverde para ser la nueva gestora de contenidos digitales.

Aunque estaba contenta, la idea de migrar no salía de mi cabeza. Entonces apareció una convocatoria para fotógrafos vía Facebook de una empresa desconocida con sede en Portugal.

Conseguí ser aceptada por los directores de Pictures in Motion  y a fines de mayo renuncié a mi cargo en la revista para viajar a Fortaleza, ciudad ubicada en el estado de Ceará, al nordeste de Brasil.

PRIMERA ETAPA

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Aquí mientras estaba fotografiando en la Playa de Cumbuco (Ceará). Junio 2013.

Durante los dos primeros meses viví con dos colegas de Sao Paulo y mi trabajo era fotografiar a las familias que se hospedaban en el hotel. Ello me distanciaba un poco de la realidad cultural que me apetecía conocer, pero me ayudaba a ganar experiencia y contactos.

El sueldo como fotógrafa en este tipo de agencias depende de la cantidad de fotos vendidas y la cantidad de fotos vendidas depende de la cantidad de fotos capturadas y este número depende de una variable importante: CARISMA.

Quien tiene carisma logra ganarse a los clientes. Cuando lograba arrancarle una sonrisa a la gente, el trabajo se me hacía más leve y las horas pasaban má rápido.

El horario es matador. El fotógrafo de resorts tiene un horario que oscila entre las 9:00 a.m. hasta las 17:00 horas. (horario solar). Se descansa un día por semana y el sueldo no es fijo (en algunas empresas sí otorgan fijo) depende del volumen de las imágenes que logren ser vendidas. Normalmente el fotógrafo obtiene solo el 15% del total de sus ventas (esto en promedio. Hay empresas que solo pagan el 10%, otras que otorgan 20%).

Digamos que en un buen día, um fotógrafo logra hacer muchas fotos y en su carpeta al final del día quedan unas 250 fotos editadas (Yo solía tener um margen de 150 por la manana y otras 50 a 100 por la tarde).

En mi primer hotel, cada fotografía era vendida a 20 reales. Es decir unos 9 dólares.  En el segundo, el precio bajaba a 15 por cada.

MAL TIEMPO

La temporada de agosto y setiembre fue durísima. Había sido trasladada a Pernambuco y durante la primera semana mi equipo se mojó en la piscina, mi lap top sufrió un accidente, la batería de mi 60d se malogró y entre ontras cosas, estaba al borde de la locura.

Para setiembre mudé de empresa y conseguí un puesto como fotógrafa en Nossa Fotografía en el Hotel Marupiara. Mi jefe y amigo, Fede me prestó su Nikon D90 para poder continuar.

Adaptarme a Nikon fue cuestión de días. Empecé a trabajar con una lente 35 mm. que me permitía obtener mejores resultados en los retratos de las sesiones. Sobre todo para el atardecer, que en Porto de Galinhas ocurre entre las 3:30 y las 4:00 p.m.

Los ahorros terminaron por esfumarse y logré hacerme de un alquiler durante los meses de octubre y noviembre.

El porcentaje de las ventas esta vez era de 25%, sin embargo, el precio de mis fotografías bordeaban los 8 reales (poco menos de 4 dólares cada) en promedio.

Para quienes quieran saber el estimado de un alquiler de um departamento o casa em Porto de Galinhas, los precios en temporada alta van desde los 1000 reales (480 dólares) hasta los 3000 (o más).

MARACAÍPE
Me uní con un colega para compartir gastos. Douglas y yo lquilamos un pequeño departamento en Maracaípe, una playa cercana, por 600 reales (280 dólares). Era un espacio sencillo con dos cuartos y amoblado con cocina, refrigeradora y ventiladores.

La vida en Porto de Galinhas es muy cara. Tuvimos días en los que optabamos por reservar nuestros últimos reales para las emergencias y cenabamos sopas instantáneas o cualquier cosa que engañara el estómago.

A cambio tuvimos días llenos de sol y playa, noches de luna llena cantando sambas desconocidas o inventadas por nuestro amigo francés Gabriel. Solo un pandero y una botella de cachaça comenzaban la fiesta en casa.

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Denys y Douglas
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Toda la galera en casa!

GOLPES DE SUERTE

En medio del mal tiempo y las arduas jornadas, tuve la suerte de conocer a un fotógrafo com más anos de experiencia, un freelance de São Paulo que viaja por el mundo dedicado a la fotografía de resorts.

J y yo salimos durante algunas noches.  El día que nos despedimos, me dijo que yo precisaba aventurarme en la gran ciudad. Que debía dejar Porto e ir en busca del mundo.

J y yo!
J y yo!

Un día de tantos a fines de octubre. Uno cualquiera, abri mi bandeja de mensajes. Una de las familias que había fotografíado en el Hotel Marupiara estaba encantada com las fotografías que habíamos hecho. Como ellos sabían de mi ilusión por viajar, me propusieron acabar el book de la familia en Brasilia.

Entonces, acepté. La primera semana de diciembre dejé el calor de Maracaípe y las playas de Porto para llegar al espesor verde de Brasilia.

REFLEXIONES

Días antes de dejar Pernambuco, pude ver nuevamente el documental de Mika KaurismakiMoro no Brasil”. Reconocí Caruarú y Pernambuco. Aquella safona nordestina que suena dando vida al forró. Reconocí el Carnaval de Olinda. Las calles en las que bebí Axé, sudé y besé hasta el infinito.

Ahora, acabo de llegar de Goiás He empezado a deshacer la maleta.

Cuando estaba camino a Brasilia, miraba por la ventana del auto y me preguntaba cuál sería mi próximo destino.

Disparaba a los árboles, adivinando a dónde me puede llevar toda esta exploración… Porque es mi cámara la que me lleva a todos lados. Es ella mi pasaporte, mi visa y mi nave.

BONUS TRACK: Moro no Brasil -Farofa Carioca:

¿Por qué la fotografía?

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He pensado muchas veces en escribir este post. No sabía  cómo responderme a mí misma qué es lo que me hizo cambiar  de rumbo. ¿Por qué dejé el video y mudé a la fotografía? ¿Por qué dejar la escena en movimiento y detenerme a la acción presentada en cuadros fijos?

Recuerdo un corto que habla sobre el amor de Anna Karina y Godard. En este cortometraje se habla de Los Campos Eliseos que aparecen como locación en la película A bout de souflé, en una de la escenas Jean Serberg y Jean Paul Belmondo aparecen caminando y detrás de ellos todo el movimiento de la calle, la acción es en Los Campos Eliseos, es Godard en sus inicios, la edad temprana de una leyenda.

Con los años y casi al finalizar su relación con Anna Karina, vuelven a aparecer Los Campos Eliseos, pero no como una locación en acción, sino como un cuadro fijo detrás de Naná en “Vivir su vida”. La imagen en movimiento ha sido sustituida por una imagen fija, con el paso de los años la intensidad de la acción mutó a lo estático. El paso de “La imagen viva y la imagen muerta”.

No me explico en qué momento ocurrió, pero me enamoré de la imagen fija. Hay algo detrás de ella sumamente emocional e instintivo que debo reconocer. Me enamoré de ella a través de los ojos de un joven fotoperiodista. A partir del fotoperiodismo descubrí que la imagen fija, inerte y pasiva como podría  calificarse es un medio de expresión sumamente potente. Crispa, denuncia, idealiza…

Cuando me sentaba en la oficina a recibir las fotografías, me sorprendía de la mirada ajena. Yo llevaba siempre una videocámara y él su equipo fotográfico. Éramos dos en  un mismo lugar y acontecimiento, sin embargo,  teníamos dos miradas diferentes y complementarias.

Entonces creo que me convertí en una especie de voyeur de fotografías, las observaba y guardaba algunas para mí. Creo que en algún momento coleccionaba pdf’s con mis fotos favoritas. La mayoría de retratos y fotoperiodismo.

Mi enamoramiento fue progresivo. Pasé de la colección de pdf’s y hojas de periódicos a intentar practicar por mi cuenta con una camarita compacta. La mayoría de veces optaba por autorretratarme para evitarme la fatiga de pedirle a alguien que sea mi modelo, sobre todo porque normalmente hacía las fotos durante la madrugada.

La fotografía dejó de ser un pasatiempo en cuanto recobré mi vida propia. Hace 8 meses tomé una decisión que me cambió la vida por completo y decidí tener las agallas para hacerme cargo de una vida nueva, una vida que me gustara, que amara completamente.

De pronto tenía una cámara en mis manos y sentí muchas ganas de experimentar, como si con cada disparo hubiera deseado acabar con mi vieja vida…

Pasaron los meses, había tomado un breve taller de foto y en mis días libres había logrado hacer un minibook que me ayudó a conseguir un puesto como Photo Trainee, una especie de fotógrafa amateur aquí en Brasil.

No hay día que pase sin echar una sola fotografía, sin intentar ver en la realidad aquella imagen latente esperando a ser capturada. Es una especie de locura que te hace estar pendiente de algún fragmento de segundo para lograr lo que anhelas.

Sin imaginarlo, he llegado al punto en el que mis sueños  están en una cajita oscura esperando el “instante decisivo”.