Going back to the ship! (with another company) (Part 1)

Disclosure

*** The following post contents my personal opinion. This is not and advertisement, not a publicity. Just my personal point of view.***

Post originally written on October 2017.*

Phototeam Oosterdam (Nov. 2017)

Hello to all of you! Its been a while since my last post. I must confess that writing for me, even if is a healthy way to redeem my self, its a way to challenge my self against laziness.

This would be my first post in English for the blog, its exciting but at the same time dangerous. I will accept advice from everyone, like before. This will require a bit more patience, but lets just try.

So just to go back in track… Where were we? Ok, Its been a while since my last post. Me and my husband Marko left Lima behind for many reasons. The main one TO SAVE MONEY.

Saving money as a couple could be complicated sometimes, but somehow we manage to reach the ship that we both are working nowadays.

We are photographers for Holland America Cruiseline (HAL). Our currently status is at MS Oosterdam, navigating somewhere across the Panama Canal.

I wanted to write since our very first day here, but our feelings were not the best and I prefered just to wait a bit.

Three months after, I got to like few things from our life on board. I will start with the positive things like the salary. In comparison with our former employer IMAGE, Holland payment is higher, specially for the photographers who works along the Alaska season.

The basic salary is almost the same, but the comissions makes the difference. Holland photographers are part of the company and treated as petty officers. We have crew cabin stewards (hosekeeping comes everyday to fix your cabin and leaves everything so clean and nice <3), and we are allowed to eat at the buffet at anytime.

There arent duties as deboxing, or eternal formal nights. For example, on a gala night a HAL photographers starts around 5p.m. and might be closing the studio about 10 p.m. Some days depending of the crowd you need to stay a bit more, but is not usual.

On HAL you help to do delivery of reminders to support the Black Label Artists on board. Here is very important to push for the bookings or appointments for black and white pictures because the sale of those packages will help the phototeam to easily reach the target of the cruise.

As far as I remember, on Image, managers werent respecting or apreciating the black and white artists or pushing the team to get the bookings (in a good way) to make it worth.

Regarding the team I cant complain. The Oosterdam phototeam is cool and fun to work with. Our colleagues are very hardworking people and they are absolutely comitted to the main goal work and make money!!!

I spoke to you about the nice side of being here, and I think i want to keep it there, because the bad stuff like no time for anything, living in a rush, and things like the family vibe I used to feel in another ships (and not in this one), is very personal.

With time i have learned that I still miss the land and the kind of life that comes with it, but it is what it is and this might be one of our baby steps together, right?

Soon will be our second wedding anniversary. Time goes so fast… Should we get ready for more?

Lets cheers for more adventures to come!!!

Sara,

P.D. I forgot to tell you that in my first month i got such a cute gifts from our guests. One of them was the general Attorney from Oklahoma who gave me a special collection  coin. Isn’t it cool?

El viaje 280

 

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Foto: Marko Stojkovic. (Lahaina, Maui – Hawaii)

Después de una larga temporada en Alaska, las nubes abrieron paso al sol radiante de Hawaii. Nuevamente estábamos envueltos por el clima cálido y un olor salino, diferente al olor del mar de los glaciares.

En este itinerario el barco se reubica, la meta es dejar la costa norte del Pacífico por las inexploradas islas de la Polinesia Francesa. El viaje 280 comenzó en Honolulu.

Es el viaje en el que conocimos a los papás de Diego que vinieron desde Rosario, el viaje del Jack y del Fernet, era verano otra vez, hasta para los novios de una noche…

Familia rosarina

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Junto a Gra y Ricardo. Foto: Rajiv Ramputty.

Hay muchas razones por las que recuerdo este crucero con mucho afecto. Uno de esos motivos son Ricardo y Graciela, los papás de Diego.

Desde el primer día los sentimos como parte del phototeam, nos visitaban casi a diario en la galería y caminaban entre los estudios para saludar a los muchachos.

Al inicio, nos los encontrábamos en los puertos de casualidad, caminando entre las tiendas, pero luego resolvimos salir juntos, almorzar, disfrutar de la playa, nadar, tomar sol… y era como estar en familia, de vacaciones, conversar con tus viejos y que te cuenten algo, lo que sea. Después de tantos meses rodeados de caras y lenguas extrañas, Marko y yo nos sentíamos como en casa.

Nuestro verano de 18 días

Digamos, que después de las ajetreadas jornadas en Alaska este era un break… Un descanso que nos daba tiempo de conocer nuevos amigos y descubrir nuevos lugares.

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Foto: Marko Stojkovic. (Lahaina, Maui – Hawaii)

Hicimos tres paradas en Hawaii: Hilo, Honolulu y Lahaina. De estos 3 puertos, el que más disfruté fue Honolulu.

Honolulu es una ciudad cosmopolita. A 15 minutos de la terminal está Waikiki Beach, una playa ideal para caminar y disfrutar del clima y de una cena al atardecer. Este es el corazón comercial de Honolulu, la playa está rodeada de pubs y restaurantes cinco estrellas y la avenida principal llena de tiendas de diseñadores famosos.

Luego vinieron los días de mar y llegaron algunas noticias. Dos miembros del equipo abandonaban el barco por diferentes motivos. Uno de ellos volvía a casa a cuidar de su padre y el otro sería transferido a un nuevo barco.

Noticias que te toman por sorpresa, pero que finalmente, te hacen celebrar sobre la oportunidad de conocer gente.

Tuvimos fiestas, banquetes, cenas románticas y hasta enamoramientos fugaces…

El crucero del amor

Un día D y J decidieron escaparse de nosotros. En realidad, los ayudamos a huir del murmullo y de los rumores del grupo.
Sin embargo y como algunos esperábamos´, todo fue estrella de una noche. J era demasiado tímida y D muy despistado (desastrosamente despistado), aunque a veces es mejor hacerse el perdido para evitarse novelas.

En medio de nuestra rutina como equipo percibimos que en una realidad paralela J había desarrollado un drama alrededor de su noche con D y andaba esparciendo rumores ante sus amigos diciendo que D era su “crush” (choque y fuga en castellano peruano).

Les cuento esto porque pese a que somos adultos, a veces el ambiente en el barco es como el de un colegio. Ya saben, algo así como un pueblo chico…

Normalmente el fin de las novelas es la separación. Las relaciones fracasan a los días o meses, continuar una vida en común a bordo es 10 000 veces más jodido que en tierra firme. Hay que ajustar vacaciones, destinos, presupuesto y no todos estamos dispuestos a hacerlo.

Isla de ensueño

Ya casi al final del viaje, llegamos a la Isla Bora Bora. Uno de los destinos más bellos que hemos visitado. El clima es cálido, las aguas transparentes, peces, erizos y pulpos nadan junto a los bañistas. No hay olas, el mar es una pecera encantada.

Tanto paraíso nos ayudó a olvidar las restricciones y los días de trabajo. Creo que hasta olvidábamos que nuestros amigos Ricardo y Graciela nos dejarían en Sydney. Los últimos días pasaron tan rápido que, de pronto, los estábamos despidiendo. Una sensación de tristeza y alegría, esa sensación que ya conoces muy bien alma viajera.

 

 

 

 

Tu familia en altamar

Una vez dentro del barco, la vida te cambia por muchos motivos. Uno de ellos es vivir aparte de tu familia y de tus amigos. Dejar la comodidad de lo conocido y enfrentar una temporada dedicada solo al trabajo y a las metas personales que te hayas trazado.

La mayoría de tripulantes viene a trabajar al crucero en busca de una recompensa salarial que les es imposible alcanzar en tierra firme.

Al llegar por primera vez, estás perdido. No sabes quién es quién, intentas ser amigable, pero con el tiempo aprendes que no pues confiar en todos los que te sonríen. El barco es un pueblo chico.

Como fotógrafo compartes tiempo y espacio con un equipo y, dependiendo de tu suerte, puedes construir amistades valiosas y sinceras.

Este año tuve la fortuna de encontrar amigos del contrato anterior. Gente que no pensé volver a ver, pero que al encontrarlos me llené de emoción.

Considerando que todos venimos de diferentes países, todos hablamos inglés para entendernos. Cada cual con sus miles de defectos y virtudes llega a ser un personaje en la vida del phototeam.

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Mi familia en altamar son ellos. Doce personas de nacionalidades y personalidades diferentes.

Está Rich (Sudáfrica. Vestido de gris en la esquina izquierda), nuestro manager principal, muy divertido y al mismo tiempo profesional. Es de los pocos BM que genera confianza.

Majo (India. Esquina izquierda de la tercera fila), nuestro supervisor de ventas. Personaje total, bromista, pero siempre enfocado en los negocios.

Brian (India. Boquiabierto en el centro de la foto), nuestro actual manager de producción. Divertido y relajado.

Dan (Filipinas. Esquina izquierda), fotógrafo de producción, asistente de Brian. En su primer contrato consiguió ser promovido dos veces gracias a su trabajo constante.

Eric (Filipinas. Lado derecho, detrás de mi), foto 2, muy loco y bromista. Nos pasabamos el tiempo haciendo chistes de doble sentido.

Janelyn (Filipinas. Primera fila, al lado de Rich), foto 3, la más pequeña del grupo y una de las más empeñosas.

Hans (Islas Mauricio. Junto a Brian en medio de la foto), foto 2, muy tranquilo y muy trabajador. Su primera experiencia al llegar a bordo fue permanecer en cuarentena por 10 días debido a una tardía varicela.

Rajiv (Islas Mauricio. Lado derecho, segunda fila), foto 2, personaje, casi siempre en problemas. Dueño de su propia empresa decidió dejar todo en casa para viajar y trabajar en un crucero.

Diego (Argentina. Detrás de Eric, en la última fila), foto 2, el distraído del grupo, aún no sabemos cómo es que llegó al barco.

Juliana (Argentina. A mi lado), foto 2, graciosa y temperamental, es una de las amigas más cercanas que tengo. Ama los animales, sobre todo los gatos.

Marko (Serbia. Junto a Diego, en la esquina derecha), videasta. Mi mejor compañero desde hace más de un año. Ama la fotografía de naturaleza y de bodas.

Para la mayor parte de los fotógrafos este es su primer contrato, por lo que volverán a casa a fines del 2015 o inicios del 2016.

Hogar dulce hogar

No todo es color de rosa para los fotógrafos. La vida en el barco es rutinaria y además muy competitiva.

Meses atrás, cada fotógrafo recibía una comisión personal por sus ventas, y esto ocasionaba algunos malentendidos en el equipo.

La barrera de lo personal y lo laboral es tan delgada que muchas veces se confunde. Muchos de nosotros compartimos la cabina o los baños y es muy incómodo lidiar con un compañero con el que has tenido incidentes en el trabajo.

Hay de los roomates tranquilos que solo buscan llegar a la cabina para descansar, hay de los que nunca están y de los que hacen fiesta en la cabina después del trabajo.

En el barco tienes el privilego de poder convivir. Si llevas una relación estable puedes hacer los trámites necesarios y compartir la cabina con tu pareja.

Marko y yo vivimos en un cuarto muy pequeño con una cama de media plaza que va pegada a la pared y un minibaño en el que el inodoro está junto a la ducha.

Aunque la vida en el barco no es perfecta, tener una familia a bordo hace la vida más llevadera. Me gusta pensar que por alguna razón, llegamos a un espacio en un tiempo determinado para conocer a otros, para conocernos a nosotros mismos, a través del otro.