Cuando pienses en volver

Aeropuerto Jorge Chávez. Llegada a Lima. Foto: Sara Apaza.

Sí, ya sé que suena algo como la canción de Pedrito Suárez Vértiz y quizás debería de ser un post nostálgico acorde con las festividades, pero la realidad es gris y un tanto fría. Volver a tu ciudad después de tiempo fuera es reencontrarte con tus amigos y familia, sonrisas, abrazos, olores familiares, sabores de mamá y contig@ mism@.

Lima, mi ciudad panza de burro con las horas solares más contadas de este universo y sus calles y pistas decoradas con carritos y micros de colores. Es ruidosa sonora y visualmente, pero tiene su encanto si se le observa desde distintos ángulos y estas miradas siempre batallan en mi mente.

Llegué hace más de un mes y la idea de establecernos con mi familia en la capital nos ha resultado un tanto difícil por el tema del piso. Hace unos años, pude alquilar un minidepartamento por 500 soles mensuales en una zona tranquila de Barranco. Hoy mudarse a ese distrito es lo que menos se me ocurriría, no solo por el precio sino que creo que mudarse a una zona donde se sobrevaloran los pisos contribuiría más a la burbuja que ya existe en Lima.

En un primer intento, hicimos lo intuitivo: Buscamos en la web. En algunos sitios había ofertas interesantes, pero algunos avisos eran tan increíbles que hasta parecían falsos… y resultó que lo eran. Luego, intentamos un domingo. Nos levantamos muy temprano para comprar el diario y ver los avisos en la versión impresa, “Habrá gente un poco más convencional”, pensamos y por eso decidimos llamar a los que nos parecieron que estaban a nuestro alcance.

Llamábamos y había mucha gente no contestaba o simplemente nunca devolvía la llamada por muchas razones. En fin, a los días dimos con un aviso por San Miguel y fuimos a visitar el departamento. Todo fluyó con normalidad y pese al retraso del agente inmobiliario pudimos ver el espacio y en ese momento se nos solicitó información como boletas de pago y nuestros DNI.

Brindamos toda la información posible, lamentablemente nunca nos respondieron y entendimos que no calificamos. Nunca nos dijeron porqué y desde ese momento nos quedaron dudas sobre los apartamentos que nos ofrecían. Ha pasado un mes y seguimos buscando un lugar pequeño y no muy lejano de San Miguel o Pueblo Libre.

Lima ruge cada mañana acostada en su panza gris. Es una bestia tierna y salvaje a la que quisiera ver menos amarilla y más verde.

No sé cuánto tiempo nos quedemos, ni lo que tomará adaptarnos nuevamente a este punto del universo. Dicen que una vez que te vas ya no eres el mismo y no porque te creas la gran cosa. No. Tu ser, tu almita viajera y rumbera ha cambiado, ha vivido un proceso distinto y ese yo que se fue no es el mismo que vuelve. Ah, pero aquí estamos con las maletas listas para desempacar aunque sea por un rato.


Odiseas Familiares en una caja de zapatos

Desde hace cinco años llevo buscándome fuera de este país. He viajado y migrado por avión, por bus, por tren. He vivido sola, con amigas, con desconocid@s, con gatos…

Y no ha sido sino hasta esta semana en Lima durante el taller Odiseas Familiares” del escritor y periodista Marco Avilés que fui consciente de que mi exploración me había llevado a todas partes y a ninguna.

A la mañana siguiente de haber escuchado las historias de migrantes e hijos de migrantes mi cabeza seguía procesando sus testimonios. Sus voces seguían sonando con fuerza en mi mente. De pronto me escuchaba a mí misma perdida y quise saber quién soy.

Aprovechando mi estadía en Lima, mi ciudad de nacimiento, fui encontrando tesoros familiares escondidos en cajas de zapatos. Memorias de hasta 4 generaciones pasadas en cajas de cartón que, felizmente, ni la humedad ni el tiempo han borrado.

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Familia Huamán Berren
Familia Huamán Berren. José Huamán, Rosa Berren e hijos.

Mis apellidos son Apaza Huamán y los primeros registros que pude encontrar son de la familia materna. Los Huamán de Trujillo que aparecen en este primer registro familiar realizado en un estudio del Centro de Lima (1925) son José Huamán y Rosa Berren junto a sus niños, entre ellos mi abuelo José Fortunato, quien lleva un cuaderno y tiene apenas 7 años en la foto.

Jovita Lara Esparza e hijas
La abuela Jovita junto a sus hijas.

En esta otra imagen las mujeres de la familia Huiman. Mi abuela Manuela aparece en la esquina derecha junto a su madre Jovita y sus cuatro medio hermanas. “Mañuquita”, como la recordamos, nació en el distrito de Moro en Áncash y luego llegó a Lima junto a su familia. Aunque no sabemos los motivos de la mudanza, mi madre me cuenta que ambas familias se instalaron en pequeñas quintas en el distrito de Lince.

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Las huellas de la migración también vienen del sur. La familia de mi padre proviene de Arequipa y en el caso de ellos no tengo acceso a fotografías por un distanciamiento familiar. Quizás esto sea lo más sensible de toda esta historia, lo más difícil de entender.

Tanto mi hermana como yo hemos podido descubrir un acercamiento a Puno increíble, una conexión que nos lleva a vibrar con su música y folklore. Nuestro primer acercamiento fue en la escuela durante las festividades de octubre cuando teníamos que realizar las danzas de la Candelaria para la kermesse de la escuela.

Como no puedo describir lo que siento cuando escucho una morenada, una saya, una diablada o nuestra marinera puneña con pandilla, me he sentido emocionada al punto de la lágrima en plena danza.

Lo curioso aquí es que no nos pasa lo mismo con otras danzas, entonces descubrimos que hay una conexión especial con el sur por las razones que sea.

Familia Apaza Huamán
Mis abuelos Dora Ramos y Félix Apaza junto a mis padres en el día de mi cumpleaños. (1987)

Mi padre Félix Apaza Ramos nació en Lima, pero sus hermanos nacieron en Arequipa, en donde mi abuela Dora tenía una picantería. La ciudad natal de los padres de la abuela podría haber sido Puno y el apellido Apaza del abuelo Félix tiene origen aymara, aunque él haya nacido en la Ciudad Blanca.

Ambos migraron a Lima hace muchos años y construyeron una casa muy modesta en Flor de Amancaes, en las faldas de los cerros donde recuerdo claramente jugábamos los Siete Pecados.

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Nosotros, los nietos, la segunda generación de migrantes crecimos en medio de juegos, de mucho cariño, pero también de ciertos silencios. En el caso de mi familia materna las relaciones siempre fueron muy abiertas, la memoria de los familiares del norte estaba un poco más actualizada por algunas visitas de tías y primos desde Catacaos.

El tesoro escondido de la familia paterna es una visita pendiente, aunque de niña haya sido muy feliz corriendo y escondiendo los caramelos que mi abuelo me daba, hay una barrera impenetrable que nos separa. Que no tiene que ver con verguenza ni racismo alguno, no en mi caso, es más bien una colección de heridas que nos han llevado a mantener un saludable contacto telefónico en ciertas fechas.

Aunque el taller haya terminado hace dos días, el ejercicio de memoria y reconciliación apenas ha empezado. La búsqueda empieza a tener sentido, las fotografías son herramientas del pasado para recuperar el yo presente, para descubrir, sanar, compartir.

Antes de cerrar este post, que vino a mí como suplicándome escribirlo, quise también saber de dónde podían venir estas ganas de viajar, de siempre querer curiosear qué pasa más allá, entonces comprendo que el origen de Diario Gitano estaba en todas las veces que miré los álbumes de fotos de mamá.

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Mi madre Ceci viajó mucho antes de tenerme. Tiene cientos de fotografías paseando con sus amigas, disfrutando de lugares, de fogatas, caminatas y amigos de la ruta.

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En esta fotografía estamos juntas en la playa, frente al inmenso océano que místicamente siempre se inmiscuye en mi vida haciéndome sentir sus formas, su presencia, su poder auténtico y divino.

Cinco momentos para reencontrarme

  1. El primer díptico Restos es la imagen de mi motivo para salir, para expulsarme a mí misma de un espacio (quizás no necesariamente físico), como respuesta a lo que había sucedido. Estaba rota, me sentía pedazos, física y mentalmente una relación había acabado con lo que yo había sido. Sentía que tenía que salir, reencontrarme en algún lugar.

  1. Inelegible fue la primera vez que fui consciente de que el libre tránsito no existe. Fui consciente de mi condición de diferente. Me negaron el visado que debió haberme llevado a Costa Rica y me sellaron un papel en el que se me etiquetaba como inelegible.

3. El sentimiento de huída o desarraigo podía más que cualquier cosa. Vi un anuncio en una web y me fui a Brasil sin fecha de retorno. No sabía tomar fotos ni hablar portugués, pero igual me presenté como fotógrafa. En esta imagen están dos de mis amigos mirando el mar. El amanecer nos recibía así frente a la casa.

4. Este autorretrato es mi vida a bordo. En el 2014 me uní como tripulante en un crucero y ese traje fue mi piel durante muchos días. Mi vida a bordo es ese delfín fuera del agua, extraño, pero feliz.

Esta última imagen resume mi pasado y presente. Es mi abuela serbia, (la abuela de mi esposo) a la que conocí hace 3 años y extraño hoy muchísimo. Vivimos juntas un año sin poder hablar mucho solo nos abrazábamos.

Existe una búsqueda del yo a través de las migraciones, de no tener hogar. El proceso de no sentar raíces en ningún lugar permanentemente y perder físicamente cercanía con seres que conocemos y amamos es el precio de estas mudanzas voluntarias con el fin  de encontrarme a mí misma.

La chica del Boleto Rojo

Llevo días con este texto en mi mente. En medio de cambios y de horarios locos, quería sentir por un momento que el tiempo era absolutamente mío para escribir.

De pronto pienso en este, mi blog de viajera, y me entra una melancolía de estar en la ruta, en trance, de ser la pasajera sentada en el avión bebiendo más vino para conciliar el sueño. Pienso en esa viajera y se me viene a la cabeza la estudiante hippie que solía ser.

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Oh, por Dios. Este era mi styling habitual. Sin embargo, recuerdo esta foto con mucho cariño. El lugar era el quinto piso de la Facultad de CC.CC. de la USMP. Un rincón con muchas historias.

Durante mi época universitaria tuve tantos estilos como pueden imaginar. Llevaba unos anteojos resbaladizos y no estaba muy segura de lo que quería. En clases hice amigos valiosos que hasta hoy frecuento y con otros tuve mucha suerte de encontrarme años después.

Es gracioso como vienen estas memorias. Están las aulas, los profesores, los alumnos… Tenía un listado de cursos no favoritos y entre ellos estaban la materias relacionas a PR, marketing y publicidad. Creo que a mi espíritu soñador le costaba pensar en resultados, en términos concretos.

Les cuento que me hace gracia porque en aquellos tiempos solo tenía en mente caminar entre redacciones de noticias. Llegaba muy temprano a mis primeras prácticas en un diario local y con la edición impresa en las manos había que transferir los contenidos a una incipiente versión digital (2006).

Esa imagen de Woodward y Bernstein en una oficina conversando con un café en las manos, esa era mi idea de comunicaciones de aquel entonces.

Como jugando, creé un blog en el 2006. Mi primera bitácora llamada Boleto Rojo tuvo un rincón dentro del viejo blogger.com (luego migró a wordpress) .

Aunque nadie entendía bien de que iban estos nuevos espacios virtuales, muchos solo queríamos estar ahí. Se crearon así, millones de blogs y entre esos mi pequeño diario que solo comenzó como una compilación de poemas, fotos y testimonios personales.

Debo confesar que todo fue a causa de un amor platónico que me motivó a escribir, diseñar y aprender un poquito de lenguaje html para modificar los templates que hoy son sumamente amigables en comparación a lo que eran en ese tiempo.

Un día esos poemas se convirtieron en textos de películas. No de crítica cinematográfica como las de “Páginas del diario de Satán” o los artículos de “Cinencuentro” (soy muy fan de ambos), pero eran unas notas surrealistas sobre las películas que me conmovían o por bellas o por raras.

Fue así como colaboré con un blog para la web de RPP al año siguiente, cuando ya los medios empezaban a construir sus granjas de blogs y a buscar escritores o ciudadanos que pudieran contar buenas historias. Ya hablábamos de bloggers, de usuarios, de comentarios llenando las bandejas de entrada de blogger o wordpress. A los que había que contestarles para bien o para mal. Ya administrábamos una comunidad.

Fue de esa forma que hice amigos y contactos. Los blogs nos habían presentado y Facebook y Twitter ya nos conectaban más.

Durante toda la carrera en la universidad, el tema digital fue casi inexistente, pero fue gracias a mi estancia en medios que mi espíritu se había adaptado a un nuevo molde.

Aquella versión analógica de todos nosotros empezó a morir. De pronto se hizo común comprar kindles, descargar torrents de música y películas. Dejamos el film y fuimos por los píxeles (antes de ser hipsters o nostálgicos).

Estuvimos ahí. El Social Networking se hacía más indispensable y fue así que cambié de compañía. Luego de 5 años en una radio/web/tv llamada RPP en donde aprendí temas de convergencia y multiplataformas, decidí dejar la sala de noticias por un puesto que casi nadie podía definir.

El Community Management era una posición relativamente nueva en las empresas (2012). Este puesto era tan nuevo que los ejecutivos no sabían qué lugar darle o bajo que gerencia colocarnos. Todos aprendíamos sobre la ruta, por primera vez existía una forma de escuchar a las audiencias online, a  cientos, miles, millones de fans que esta vez tenían voz y voto en la red.

Me parece curioso que de aquella experiencia hayan pasado 5 años y aún tengamos empresas que anuncian búsquedas de talentos recién salidos de la universidad o con poca experiencia para puestos de CM. Y peor aún que hoy en día haya caza talentos que solicitan que el CM sea diseñador/desarrollador con salarios para desmayarse. Las ofertas no pasan los 1000 soles en muchos casos por un puesto de tiempo completo.

Mi humilde posición como desempleada (octubre-noviembre del 2016) me permitió observar parte de ese panorama. Sin embargo, hay que aclarar que eso ocurre solo con algunos a los que les falta cambiar el chip (que espero suceda pronto por el bien del mercado laboral). Hay también empresas con nuevos enfoques, que intentan, liderar el cambio y apoderarse de nuevos métodos que busquen ganar la confianza de la gente.

 

Una breve pausa comercial
Hacer un break en la vida no es nada fácil. Sea cual sea el motivo de tu pausa estás en lo correcto si es lo que deseas, si te hace bien y te sientes libre.

Recorrí parte de este maravilloso mundo sola y luego al lado de mi esposo (con quien incluso fundamos nuestra propia empresa de fotografía “Mare and Sara”). Estuvimos con el equipaje listo yendo de un lugar a otro. Esa vida gitanilla motivó la creación de este ,mi segundo blog, “Diario Gitano” con el que buscaba compartir experiencias de viajera.

Estuve en tierra, en Brasil por un año y luego otros dos en altamar laborando en un crucero.

A veces he visto caras extrañas al mencionar mi experiencia en el barco y es algo muy sencillo. Allí aprendí muchísimas cosas, entre ellas a ser sumamente puntual por respeto a los demás. Es como una regla de oro llegar 20 minutos antes de cada reunión.

Otra lección es que la actitud  también es una prenda que hay que llevar a cada batalla. Tienes que pensar positivamente para obtener resultados y, si fallas, aprendes. Y la última y más importante de todas, es que te debes a la gente. Estés en el puesto que estés, eres un ser social (no viniste del espacio), debemos intentar ser amables, educados y escuchar a nuestros clientes, valorarlos. Quizás no tengas un negocio, quizás seas un maestro, tus alumnos son tus clientes, sus padres también, puedes aprender de todos ellos, hasta de los más difíciles.

Todas esas enseñanzas me  son de ayuda en la vida en tierra, en la vida real.

Busqué chamba durante dos meses aproximadamente. Esta debe haber sido la etapa más larga de desempleo que he tenido. Durante 60 días tuve mil y un dudas, acudía a entrevistas con mente positiva, pero nerviosa porque esta vez mi situación era diferente. Tener una familia te hace sentir un compromiso mucho mayor en la búsqueda de empleo. Sientes una necesidad de “no puedo fallar” única.

Esa sensación, que recuerdo claramente, es también parte de la razón de este texto. Quiero escucharlos, leerlos y aunque sé que me he extendido mucho en este post, quiero que sepan que contemplo este post como el inicio de una nueva etapa para “Diario Gitano”.

Desde aquellas anécdotas 2.0 que les conté en las primeras líneas, han transcurrido 10 años de experiencia de vida personal y laboral que son la base del aprendizaje de hoy.

Por ello, estoy muy agradecida por la oportunidad de unirme a un equipo feeling como es el de “Café Taipá”. Y lo digo, no por ser colaboradora del equipo, sino porque viviendo la cultura del Café uno se siente feliz de salir a chambear, y creo de eso se trata todo, de vivir para ser feliz.

La chiquilla del Boleto Rojo que pegaba las noticias en el archivo de la universidad, sigue madurando bajo la misma esencia, pero a diferencia de hace una década, va sin miedo y sin mirar atrás.

Dos días en la ciudad de los canales

Vencia by Marko Stojkovic.
Venecia. ©Marko Stojkovic. 2016

Hablar de Venecia es hablar de romanticismo y ensueño. Festivales de máscaras, pasado, callecitas estrechas y góndolas. Este ha sido uno de los destinos más inesperados para mí, sobre todo porque este año he visitado lugares que nunca imaginé. Italia ha sido ese regalo que llegó como sorpresa a marcar mi mapamundi viajero.

Por Sara Apaza.

Ya les había contado que mi esposo y yo somos fotógrafos. Aunque vivir de la fotografía, como freelances no es nada fácil, pues hemos logrado hacer algunos trabajos en este tiempo, además de poder viajar y conocer nuevos lugares.

Una de nuestras últimas sesiones tuvo como locación Venecia. Así que la agenda de este viaje es más que nada sobre cómo disfrutar y trabajar al mismo tiempo. Es todo un desafío ir a una ciudad desconocida y de pronto intentar, en el menor tiempo posible, encontrar aquellos rincones de luz que te permitan lograr una buena fotografía y al mismo tiempo capturar la esencia del lugar.

Ya les digo, que la época del año que escojan para visitar Venecia es sumamente importante para su presupuesto y también para disfrutar.  A nosotros nos tocó experimentar la ciudad durante la época más caliente y más concurrida: Agosto.

Si detestan las multitudes y el calor, no vayan en ese mes. Además, el precio de los hospedajes se incrementa por el festival de cine y la temporada alta.

Una muy buena alternativa a los hoteles es el servicio de Airbnb. Si les es posible reservar al menos dos o tres meses antes de su visita, les saldrá muy a cuenta.

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Nosotros conseguimos alojamiento en un departamento en Mestre, un distrito muy tranquilo ubicado a solo 15 minutos de Venecia. Basta tomar el tranvía para llegar a Piazzale Roma, que es como un paradero principal para buses, tranvías, taxis y vaporetti.

Desde Piazzale Roma hasta el centro histórico de Venecia puede tomar entre 40 a 60 minutos. Pueden hacerlo a pie o tomar uno de los vaporettos. En realidad, yo tengo la impresión que un ova más rápido caminando que yendo en el bote. ¡Hay que prestar atención a los atajos!

Movilidad y transporte

Si llegan a Venecia vía aérea y su hospedaje está ubicado en el centro de Venecia, es una gran ventaja. Mi única recomendación es que cuando realicen la reserva del hotel, les pregunten por el transporte que los llevará hasta la mismísima puerta. Todas las calles son canales, así que eso de ir caminando y jalando las maletas, no les va a gustar mucho. Especialmente si van en verano y hay muchos puentes que subir y bajar.

Nuestros tickets.
Nuestros tickets de tren.

Por otro lado, también pueden llegar a Venecia por tren. Digamos que pueden viajar así por toda Europa. Nosotros habíamos realizado una parada previa en Vicenza y pagamos 9 euros por el ticket hacia Mestre. El precio regular es de 6 euros y el viaje duró solo 30 minutos.

Como les mencioné líneas arriba, nosotros nos hospedamos en Mestre y pensamos que una buena forma de movilizarnos los casi 3 días que permanecimos allí sería comprando los tickets ilimitados por 48 horas. El precio de estos billetes es de 30 euros y te permiten viajar en bus, tranvía y vaporetto. Solo tienes que validar la tarjeta cada vez que subes al transporte, porque si suben los controladores y no has validado, te multan. ¡Aquí no se salvan ni los turistas!

Tengan en cuenta que en cada estación las ventanillas realizan la venta de los boletos individuales. Es decir, son válidos solo por un viaje y el precio es de 8 euros.

Si ustedes están hospedados en el mismo Venecia quizás no los necesiten tanto, pero si van a visitar las islas del archipiélago (Murano, Burano) les será de utilidad.

 

Piano, piano si va Lontano

En Venecia, a fines de agosto se inició el famoso Festival de Venecia, y alrededor de las plazas se vivía un ambiente de alfombra roja. La gente estaba atenta a chocarse con alguna estrella, era un ambiente muy vivo, lleno de energía.

Durante nuestro primer día decidimos descansar las primeras horas de la mañana para recorrer Venecia toda la tarde y disfrutar del atardecer en Punta della Dogana.

En este primer paseo, nuestra intención era disfrutar de la isla, al mismo tiempo ver los posibles lugares para nuestra sesión de fotos.  Así que tomamos el tranvía que nos llevó hasta Piazzale Roma.

Pese a que nuestro anfitrión de Airbnb nos dio instrucciones exactas, entre tanta gente y el ruido no teníamos mucha idea de cómo movernos de ahí. Yo que soy muy fiel a los mapas impresos, me había dejado el mapa sobre la mesa y mi esposo trataba de usar una aplicación llamada MapsMe1 (el es más tecnológico que yo).

El tema con los mapas es que no te dicen qué línea de metro o, en este caso, de vaporetti tomar. En estas circunstancias puedes preguntar o ir un poco a la deriva. Nosotros seguimos nuestra intuición para intentar llegar a una galería donde se exponían fotografías de Helmut Newton2. Tomamos un vaporetto “X”, que no nos llevaba a donde queríamos y terminamos bajándonos en una de las calles principales que conducen al centro de Venecia.

 

 

Venecia en agosto. ©Sara Apaza.
Venecia en agosto. ©Sara Apaza.

Eran aproximandamente las 4 o 5 de la tarde y era una locura. Las calles estaban abarrotadas de stands, frutas, souvenirs y gente, mucha gente. ‘ Turisteo’ por aquí y por allá. Yo estaba muy impresionada por los viejos edificios y la arquitectura, pero me dolía ver tanto comercio desbordado3.

 

 

 

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Aquí, una imagen del ‘turisteo’ en Venecia. © Sara Apaza.

 

 

 

Debo admitir que me costó encontrarle romanticismo a mi primera impresión de Venecia. Supongo que puede más la belleza estética de la ciudad en sí y los pasajes escondidos donde no pasa casi nadie, que todo lo demás.

Sin querer queriendo llegamos al Ponti di Rialto, un puente muy céntrico desde el cual se tiene una vista muy impresionante de Venecia. Es uno de los puntos favoritos de los turistas, así que para sacarse la foto hay que moverse muy rápido.

Luego seguimos andando pasando por tiendas de máscaras venecianas y cuadros de gatos hasta llegar a Piazza San Marco. Un espacio que reúne a la Basílica de San Marco, museos, cafés, galerías y el Palazzo Ducale.

Una vez allí, confirmamos porqué la  mayoría de los fotógrafos realiza sesiones solo en horas del amanecer. No solo por la belleza de la luz a esas hora, sino porque durante la tarde las plazas y calles están llenas.

En nuestro caso, nuestros clientes requirieron realizar la sesión durante el ocaso, lo que significaba buscar un lugar hermoso, veneciano, pero sin gente…

Felizmente, aquella primera tarde, logramos abordar un vaporetto desde San Marco hasta la estación de Salute (Punta della Dogana).

En este lado de la Isla todo es mucho más apacible. Incluso se puede apreciar el atardecer desde las escaleras de la Basílica de Santa María, frente al mar y a Laguna Veneta.

 

Amanecer

Nuestro segundo día empezó con un súper desayuno cerca de las 7 de la mañana. Poco después partimos hacia Piazza San Marco para ir de excursión hacia las islas Murano y Burano.

Esta vez, pudimos disfrutar de la belleza del paisaje sin gente. Eran casi las 8 de la mañana y la mayoría de negocios estaban cerrados. La luz, como imaginamos, estaba hermosa, brillante y fresca.

Fue muy gracioso ver, cómo se transportan las frutas y verduras o abarrotes por estos lares. Todo, absolutamente todo es vía traghetto, hasta los envíos DHL.

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“El mercader de Venecia”. ©Sara Apaza.

 

Murano y Burano

En Murano es interesante observar el proceso de creación de los artistas del cristal o vidrio tan famoso por su antigüedad y su refinamiento estético.

Hay piezas cuyo valor excede los 1000 euros, pero también hay artesanías mucho más sencillas que cuestan 5, 10, 15 euros.

No muy lejos de esta pequeña isla, se encuentra Burano. Aquí lo más atractivo es el paisaje que conforman las cientos de casitas de colores. Para pintar sus casas de distinto color, el Gobierno Municipal debe aprobar la solicitud.

Isla de Burano. © Mare and Sara Photography.
Isla de Burano. © Mare and Sara Photography.

Isla de Burano. © Mare and Sara Photography.
Isla de Burano. © Mare and Sara Photography.

Isla de Burano. © Mare and Sara Photography.
Isla de Burano. © Mare and Sara Photography.

Isla de Burano. © Mare and Sara Photography.
Isla de Burano. © Mare and Sara Photography.

Isla de Burano. © Mare and Sara Photography.
Isla de Burano. © Mare and Sara Photography.

 

Vida de fotógrafos

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Mi esposo y yo trabajando. © Michael Fish.

Ese mismo día, realizamos nuestra sesión de fotos durante la tarde. La experiencia fue genial, puesto que incluso realizamos tomas desde la góndola.

Cada paseo en las tradicionales góndolas venecianas tiene un valor de 80 euros y duran aproximadamente 30 minutos.

El reto en fotografiar desde la barca es tratar de mantener el equilibrio, y adaptarte al espacio. Nostros éramos cinco. (dos fotógrafos, la pareja y el gondolero).

Sin dudas, fue un paseo muy divertido que nos llevó por Piazza San Marco con burbujas y baile hasta Punta della Dogana donde terminamos al caer el sol.

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Al final de nuestra sesión, nuestra pareja hizo esta linda foto como recuerdo para nosotros. © Michael Fish.

Siendo una ciudad con tanto arte, me hubiera quedado mucho más. Mi recomendación es ir sin prisa para que puedan disfrutar de los museos y actividades locales. Si pudiera volver, lo haría para el carnaval que se celebra entre fines de enero y comienzos de febrero.

Espero que este post los inspire a continuar sus rutas y seguir viajando. Alisten sus mapas y cámaras. !A seguir volando!

El gondolero. © Mare and Sara Photography.
El gondolero. © Mare and Sara Photography.

Murano. © Mare and Sara Photography.
Murano. © Mare and Sara Photography.

Camino a Burano. © Mare and Sara Photography.
Camino a Burano. © Mare and Sara Photography.

Santa Maria della Salute. © Mare and Sara Photography.
Santa Maria della Salute. © Mare and Sara Photography.

Tiendas venecianas. © Mare and Sara Photography.
Tiendas venecianas. © Mare and Sara Photography.

Canales. © Mare and Sara Photography.
Canales. © Mare and Sara Photography.

Canales. © Mare and Sara Photography.
Canales. © Mare and Sara Photography.

Vista desde el Puente Rialto. © Mare and Sara Photography.
Vista desde el Puente Rialto. © Mare and Sara Photography.

Tiendas venecianas. © Mare and Sara Photography.
Tiendas venecianas. © Mare and Sara Photography.

Piazza San Marco. © Mare and Sara Photography.
Piazza San Marco. © Mare and Sara Photography.

Venecia. © Mare and Sara Photography.
Venecia. © Mare and Sara Photography.

Intentando captar la esencia de Venecia en una foto. © Mare and Sara Photography.
Intentando captar la esencia de Venecia en una foto. © Mare and Sara Photography.

© Mare and Sara Photography.
© Mare and Sara Photography.

Canales. © Mare and Sara Photography.
Canales. © Mare and Sara Photography.

Cremoladas venecianas. © Mare and Sara Photography.
Cremoladas venecianas. © Mare and Sara Photography.

Piazza San Marco. © Mare and Sara Photography.
Piazza San Marco. © Mare and Sara Photography.

Puente de los suspiros. © Mare and Sara Photography.
Puente de los suspiros. © Mare and Sara Photography.

  1. Maps Me es una aplicación que te permite descargar mapas de una localidad y navegar en ellos sin necesidad de estar conectado a internet.
  2.  Helmut Newton. (1920-2004) Famoso fotógrafo de modas de conocido por su trabajo en Vogue y Harpers Bazaar.
  3. Es conocido que este año el gobierno italiano recibió un ultimátum por parte de la Unesco para proteger Venecia. Según el comunicado, este patrimonio de la humanidad está en riesgo por el exceso de turismo. Ver aquí la noticia completa. 

 

*P.D. La gastronomía veneciana está basada en la comida marina. Calamares, pulpos y almejas son los platos típicos de la carta. Hay que considerar, que dependiendo del lugar, los costos de un platillo suele ser entre 15 a 30 euros.

Explorando Viena

Realizamos una primera exploración por las calles de Viena y encontramos una ciudad inspiradora. Un lugar cosmopolita en el que conviven casi dos millones de personas. Museos, restaurantes, teatros y óperas para todos los gustos. Quien gusta del arte, tiene aquí una visita pendiente.
Por Sara Apaza*

Este artículo fue posteado originalmente en Pasatiempo.pe

En nuestros anteriores post, les habíamos comentado de nuestro paso por el Museo Albertina. Sin embargo, esta vez queríamos contarles de nuestra experiencia en la ciudad y, desde luego, darles algunos consejos por si se animan a venir a la capital austríaca.

 

Fotos: Marko Stojkovic & Sara Apaza.Fotos: Marko Stojkovic & Sara Apaza.

Preparando la llegada

Pasaportes vigentes y mapas. Foto: Sara Apaza.
Pasaportes vigentes y mapas. Foto: Sara Apaza.

Como se trata de un destino famoso, les sugerimos planificar el viaje con antelación. Sobre todo si quieren venir en la temporada de verano que se inicia a fines de mayo y acaba en setiembre. Los vuelos durante este periodo suelen costar unos 1300 dólares como mínimo, dependiendo de la aerolínea, las escalas y el asiento.

Si ya están en Europa, pero digamos en algún país relativamente cercano, como en mi caso, pues es mucho más económico. Un pasaje de ida y vuelta de Serbia – Austria, vía terrestre, cuesta unos 60 euros.

Además del ticket, otra cosa a la que hay que prestar atención es al hospedaje. Cuando se tiene tiempo, las ofertas son variadas. Hay hoteles económicos con muy buenas referencias en Tripadvisor cuyo precio base está en los 100 euros por noche.

Captura de Airbnb.

Para quienes buscan una opción diferente, tienen la website de Airbnb. A través de esta página pueden encontrar habitaciones o departamentos en renta solo para los días de vacaciones y que, dependiendo de su ubicación e infraestructura, pueden ser mucho más convenientes que un hotel.

 

 

Otro apunte que debo hacer es para quienes quieran contratar tours. Los hay en cantidad y todo depende del tiempo que tengan para conocer Viena. La novedad es que ahora están realizándose “Free walking Tours”, que son, como su nombre lo indica, tours gratuitos en los que los anfitriones caminan por el centro histórico y te llevan a los principales monumentos. El único costo de este tipo de recorridos son las propinas y las entradas a los museos o galerías.

Existen tarjetas que ofrecen descuentos en las entradas a las principales atracciones vienesas como Vienna Pass y Vienna Card. Ambos pases sirven para recibir rebajas en las tarifas de museos, parques y buses turísticos. La única diferencia es que con el Vienna Card también está incluído el transporte para el metro, bus o el tranvía. (Tengan en cuenta que si optan por estas tarjetas tienen un uso restringido por 48 o 72 horas.)

Una sugerencia antes de que cierren sus maletas. Impriman un par de mapas de Viena. Uno del centro de la ciudad y otro con las rutas del metro, les será de mucha utilidad.
Descubriendo una vieja, pero moderna ciudad

Atardecer en las calles de Viena. Fotos: Marko Stojkovic.
Atardecer en las calles de Viena. Fotos: Marko Stojkovic.

La capital de Austria está dividida en 23 distritos y la gente de aquí los llaman por número. Por ejemplo, nosotros estuvimos alojados en un piso del distrito 13, Hietzing. Si ven el mapa, pensarán que estábamos muy lejos del centro (vean las estaciones con puntos amarillos), pero, en realidad, estar cerca de la estación de un tranvía es una ventaja muy grande pues se llega al metro en cuestión de minutos.

De Hietzing a Innere Stadt.
De Hietzing a Innere Stadt.

Nuestro plan de los primeros días fue conocer el Innere Stadt o Centro Histórico, que es el distrito 1 de Viena y está rodeado por avenidas principales que forman una especie de anillo, Ring, (justamente los nombres de estas avenidas terminan en -ring, como para que nadie se pierda).

Vista de la entrada al Museo Albertina. Foto: Sara Apaza.
Vista de la entrada al Museo Albertina. Foto: Sara Apaza.

Es en este distrito que se ubica el Museo Albertina, que visitamos anteriormente, y en el que están la mayor parte de museos, galerías y casonas históricas, incluída la casa del padre del psicoanálisis, Sigmund Freud.

Para quienes se hospedan fuera del barrio 1, las estaciones Karlplatz, Stadtpark, Stephanplatz y Schwedenplatz son las ubicadas en distintos puntos del Ring y desde cualquiera de ellas se puede acceder por ejemplo, a la Ópera Estatal de Viena o al complejo Museums Quartier.

 

 

Pero, cuando se tiene tanto por conocer, ¿por dónde empezar? Todo depende de sus prioridades. Estoy más que segura que habrá gente que querrá darse una vuelta por la ópera y conocer la belleza de sus instalaciones ademas de poder disfrutar de un show.

Los amantes de la música que deseen hacer el recorrido a través de las salas de la Ópera Estatal pueden hacerlo por solo 8 euros, o si quisieran asistir a uno de los espectáculos pueden ver el tablón de precios aquí.

Por otro lado, tienen también el Museo de Historia del Arte (Kunsthistorisches Museum) y el Museums Quartier que es un complejo moderno que reúne al Leopold Museum, el Museo de Arte Moderno, el Museo de Arquitectura y el Zoom, un museo especialmente para niños.

Entre el Museums Quartier y la Ópera Estatal hallarán plazas y calles llenas de historia. Están los jardines del palacio de Hofburg y el parque Burggarten en donde permanecen las estatuas de Goethe y Mozart. Un poco más lejos, se encuentran el Parlamento y la Universidad de Viena.

Jardines del parque Burggarten. Foto: Sara Apaza.
Jardines del parque Burggarten. Foto: Sara Apaza.

Es asombroso ver cómo se ha mantenido la arquitectura de la ciudad, pese al tiempo. Estructuras neorrenacentistas, góticas y barrocas conviven con edificios modernos. No hay quiebre, si hay algo que sobra en el centro de Viena, es armonía.

Si son de los viajeros que aman los bosques y parques, aquí les recomiendo un par. Uno es el Prater Park, que es un parque de diversiones ubicado en el distrito 2, Leopoldstadt. Aquí el ingreso es libre. Solo pagas el ticket si es que quieres subir a alguno de los juegos. Algunos románticos visitan el Prater por la Ruedas de la Fortuna que ofrece cenas a la luz de las velas dentro de sus cabinas.

Es un lugar muy amplio con un paisaje muy lindo lleno de color y algodones de azúcar. Super familiar.

El segundo parque del que les quiero hablar es el Schönbrunn Park (distrito 13) y es una excelente opción para pasar un día completo, pues dentro de este parque hay varias atracciones como el Palacio Schönbrunn y el Tiergarten Schönbrunn, el zoológico más antiguo de Europa.

La entrada al parque es gratuita, pero si se desea visitar el palacio el precio estándar es de 14 euros y el costo del pase al zoológico es de unos 19 euros.

Les aconsejamos visitar el parque durante la tarde cuando el sol cae. El ambiente durante la hora dorada inmersos en el follaje es sumamente relajante.
Las estaciones “U-Bahn” (Metro)

El sistema de transporte de Viena es sumamente fácil de entender. En nuestro caso, como íbamos a permanecer más de una semana, adquirimos un ticket semanal que se puede comprar todos los días pero que solo es válido de lunes a lunes. Pagamos 16.50 euros por persona y viajamos unos 5 días en el metro, tranvía y bus, sin realizar ninguna carga adicional sino hasta el lunes siguiente que tuvimos que comprar un nuevo boleto.

En el metro. Foto: Sara Apaza.
En el metro. Foto: Sara Apaza.

Si alguna vez te subes a uno, te darás cuenta que no hay un control de los billetes, por lo que intuyo que confían mucho en que los pasajeros tengan sus boletos al día. En cualquier momento, puede subir un controlador con un chaleco fluorescente a pedirte el ticket y si está vencido, te dará una multa.

Para alguien que recién llega y nunca ha tomado un metro en su vida, como fue mi caso, pues te sientes como un pez fuera del agua. La gente se mueve de un lado a otro, todo va muy de prisa y no atinas si debes tomar el metro que está de tu lado o el que está cruzando la vía.

Un joven, que nos vio algo perdidos nos indicó la dirección correcta y poco después de eso nos dimos cuenta de que frente a nosotros había una línea anaranjada que indicaba hacia donde iba el metro, indicando la estación donde estabamos parados y las estaciones que recorrería luego.

Esas líneas son unas pegatinas que están en casi todas las estaciones e incluso en los interiores del metro puedes ver el mapa completo de las conexiones del “U-bahn” que puedes hacer para llegar a tu destino.

A decir verdad, los austríacos o al menos los vieneses nos resultaron simpáticos, a diferencia de las anécdotas que se encuentran en blogs y grupos de facebook en los que tienen fama de “gruñones”. En este primer viaje a Viena, conocimos gente muy buena onda que siempre fue muy receptiva.

Instántaneas de Viena. Fotos: Sara Apaza.
Instántaneas de Viena. Fotos: Sara Apaza.

Extrañaré Viena por el Metro, las calles, los parques, los mausoleos y esculturas que desnudos permanecen intactos pese al tiempo, mezclándose en una metrópoli cada vez más grande y mixta, llena de formas y colores, pasado y presente.

Compartiendo cultura. Biblioteca pública en las calles de Viena. Puedes dejar un libro que ya hayas leído o tomar alguno que desees leer. Foto: Sara Apaza.
Compartiendo cultura. Biblioteca pública en las calles de Viena. Puedes dejar un libro que ya hayas leído o tomar alguno que desees leer. Foto: Sara Apaza.

Bonus
-Para realizar este viaje no necesitamos de visa (en el caso de los peruanos). Solo fue suficiente el pasaporte. Eso sí, antes de viajar lean os requisitos que coloca el ministerio de RREE en su web o lean esta cartilla informativa.
– Si no hablan alemán no deben preocuparse, la mayoría entiende muy bien el inglés, al menos en los restaurantes y bares, se puede pedir una copa sin mayor problema.
– El chip telefonico para obtener sms, llamadas e internet cuesta 15 euros.

Pasatiempo realizará una segunda entrega para comentar la comida vienesa y rutas alternativas para conocer más sobre esta gran ciudad.

*Periodista y fotógrafa. Colaboradora de Pasatiempo.pe y bloggera en Diario Gitano. Comparte fotos en Instagram como @sara_apaza.