Nuevos proyectos

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Fotograma de “Amelié”.

Me he tomado muchas semanas, para volver a escribir, y es que desde hace algún tiempo mi esposo y yo venimos trabajando en nuestro proyecto. Dejar la vida en el barco no es una decision fácil. Implica pensar en dinero, casa, comida y gastos de servicios. Detalles que no tenían importancia durante la estadía a bordo ya que nuestra casa era el barco.

Pero, ¿por qué dejar la vida en el mar, si era tan excitante y productiva? Les confieso que desde algún tiempo teníamos ganas de echar raíces en algún lugar. Después de una larga temporada viajando y conociendo, coincidimos con mi esposo en buscar nuestro “país de los sueños”.

Todos sabemos que no existe el país de las maravillas. Algunos amigos me aconsejaron quedarme en Lima, en donde ya tengo contactos, casa, familia… Por el lado de mi esposo, la situación en Serbia es muy regular y no nos veíamos viviendo de la fotografía.

Si bien es cierto, amamos nuestros países de origen, queríamos algo nuevo. Nos imaginábamos una ciudad muy moderna y verde y con gente de muchas partes del mundo conviviendo en paz.

Ya sé que suena muy idealista, pero en nuestro recorrido por Nueva Zelanda y Australia vimos lugares muy similares a los que habíamos soñado.

En los puertos de Hobbart, Dunedin, Akaroa, Auckland y Wellington el ambiente era muy fresco y seguro. Nunca tuve que ajustar la cartera contra mi cuerpo, ni evitar caminar sola en la calle frente a los grupos de chicos para evitar que me molestaran como sucede en Lima.

En todo momento andábamos tranquilos. Los niños jugaban solos en los parques. Los semáforos funcionaban perfectamente y podías activarlos con un botón para que detuvieran el tránsito de autos y tuvieras la prioridad para cruzar la calle.

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Akaroa, Nueva Zelanda. Foto Sara Apaza.

Todo lucía moderno, hasta las granjas de ovejas. Estábamos fascinados por cómo las áreas verdes estaban tan bien cuidadas, y me refiero a espacios públicos y privados por igual.

Marko y yo nos quedamos con muchas ganas de volver. Sin embargo, los trámites migratorios son sumamente caros y engorrosos. Para que tengan una idea, solo aplicar al visado de Nueva Zelanda exige el pago de unos 360 dólares Americanos.

Además, hay que tener en cuenta que las solicitudes pueden tardar hasta 6 meses en ser procesadas.

Les comentamos nuestra situación a algunos amigos y fue así que uno de ellos nos sugirió pensar en un destino más cercano y accessible.

Fue así que nos hablaron de Vienna. Para ser sincera, nunca escuché mucho sobre Austria, mas allá de saber que existe una pequeña colonia de descedientes austríacos en la selva de Perú (Oxapampa, Pozuzo).

Entonces nos pusimos a investigar, incluso viajamos hasta Viena para conocer más sobre su cultura y sociedad.

No se los he comentado hasta ahora, pero yo era una limeña que siempre quiso vivir en Francia. Me alucinaba Amelie Poulain, sirviendo cafés en el romántico Paris, lleno de flores y de lluvias ligeras.

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A los 18, yo creía que era Amelié. ❤

Soñaba con mis días mirando el Sena como Vallejo*. Escribir mis poemas y dibujar mis fantasías mirando a la gente pasar.

Los caminos de la vida tienen rumbos inesperados. Viena es bella, moderna y tiene aliento de libro Viejo. Andan por sus calles jóvenes entusiastas, abuelas perdidas y hombres gruñones que van al súper. Austríacos, chinos, turcos y serbios  todos conviven en una ciudad de casi dos millones de personas.

Siento un poco de miedo por el viaje. Aún no sabemos la duración de esta próxima temporada, pero creo que mejor es arrancar el coche, en vez de quedarnos a calentar el asiento.

Precisamente por ello,  voy a desconectar un poquito del Diario Gitano. Al menos, por ahora. Marko y yo, nos tenemos que poner de lleno con lo de nuestra página web y las redes sociales para conseguir nuestros primeros clientes.

Si van a Vienna, visítenme y nos tomamos un cafecito o ¿por qué no?, podemos ir a los juegos del Prater Park que me recuerda al parque de diversiones de Amelié. ¡Hasta tienen un tren fantasma como el de la película!

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¡Hasta pronto, trotamundos! Los dejo con esta canción como soundtrack de este post.

 

*Poeta peruano, autor de Trilce y otras joyas.

P.D. Si tienen alguna pregunta o comentario sobre el blog, escríbanme por aquí, a la página del face, o al Instagram que- en la medida de lo posible- trataré de responderles y ayudarlos. ¡Besos!

Cómo debo prepararme para una entrevista de trabajo (a bordo)

Pues aquí vamos con un nuevo post. Estoy muy contenta porque he recibido algunos mensajitos vía Instagram y Facebook de lector@s que están alistando maletas para emprender nuevos retos. Algunos están ansiosos por su llegada al barco, otros están pensando en optar por un trabajo como fotógraf@ en el Caribe… El punto común en todos los casos son los nervios que sienten al momento de la entrevista.

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Desde ya les digo que es muy normal sentirse así. Uno se pregunta muchas cosas. ¿Será una entrevista técnica o enfocada en mis habilidades? ¿Cuánto dura? ¿Cómo debo presentarme a mí mism@?

Lo que puedo compartir con ustedes es que una vez confirmado el encuentro, intenten leer un poco sobre la empresa y la completa descripción del puesto al que aplican.

Usualmente cuando postulas al trabajo en un crucero, los reclutadores realizan las entrevistas vía Skype, en otros casos los agentes de recursos humanos viajan para hacerlas personalmente.

De cualquier forma, la idea es que mediante la entrevista pueda darse un contacto honesto entre la empresa y el postulante. Cuando digo honesto, me refiero a que intentes ser tú mismo en todo momento, no adoptes posturas o actitudes que puedan hacerte sentir fuera de lugar o incómodo, porque todos nuestros gestos -aún mediante una pantalla- pueden ser percibidos con facilidad por la otra persona.

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Antes de la entrevista

1. Como mencioné en líneas anteriores, siempre es bueno tener claro el puesto al que aplicas y las tareas que cumplirás si eres aceptado tras la entrevista.

2. Practica el idioma. Normalmente las entrevistas son en inglés. Si hablas más de dos idiomas, genial.

3. Prepara tu ropa. Aún si la cita es por Skype, lleva una tenida sobría y cómoda. En el caso de las mujeres, puede ser una blusa y un saco a medida. En el caso de los varones, camisa y saco también. Intenten un look “smartchic”, fresco y moderno. No se queden pegados al saco negro. Los colores pastel o los tonos azules también son buena opción.

Aquí algunos ejemplos “smart casual”.

 

4. Coloca despertador, marca tu agenda, revisa que la cuenta de internet esté al día. Esto último, se los digo porque el día de una de mis entrevistas cortaron el servicio de Internet en casa y tuve ir hasta la casa de una amiga y ella, que andaba muy perdida, no se sabía la contraseña WiFi de su casa porque uno de sus hermanos la había cambiado (sí, así. ¡Fue un desmadre!!!). Como último recurso tuvimos que tocar la puerta de un vecino para que nos prestara su clave durante una hora y poder pasar mi entrevista. No me imagino la cara del vecino. En fin, para cosas de trabajo, lo último que uno tiene que tener es vergüenza.

5. ¿Tienes preguntas sobre el salario, la duración del contrato o las comisiones? Escríbelas en un bloc y el día de la entrevista, cuando el reclutador te dé unos minutos, intenta resolver tus dudas.

6. Calma, sé positivo. No te estreses con términos técnicos. Velocidad, apertura, composición, profundidad de campo… la mayoría nos presionamos mucho por aprender los conceptos de paporreta y no es lo ideal. A los reclutadores de las empresas a bordo les interesa más conocerte y saber cuáles son tus aspiraciones.

Durante la entrevista

La duración de las entrevistas suele ser poco menos de 30 minutos. Imagina que son cientos de aplicantes a la semana. Por día al menos calculo que haran unas 15 entrevistas o poco más.

1. Preséntate a ti mismo con una sonrisa. Una sonrisa fresca, no fingida. XD

2. Ellos saben que estás nervioso, así que relaja con el inglés. Habla despacio para que tu inglés sea más fluido. El problema, cuando no estamos acostumbrados a hablar inglés y queremos hablar rápido, es que perdemos un poco el hilo y nos enredamos.

3. Cuando no comprendas algo, pregunta nuevamente. No te hagas el “sabelotodo” que después te quedas confundido.

4. A ellos les importa tu actitud positiva y optimismo no tanto como que seas el “monstruo de la fotografía”.

5. La pregunta clave casi siempre viene: ¿Cómo te ves de aquí a 5 años? ¿Por qué quieres unirte a nuestro equipo? ¿Por qué deberíamos elegirte?

6. Al final de la entrevista, aprovecha y pregunta.
Después de la entrevista

1. No te estreses. Hay quienes no consiguen pegar un ojo cuando esperan una respuesta y esto lo entiendo perfectamente. Ni bien termina la entrevista te preguntas si lo hiciste bien, regular o mal… y quieres saber qué pasara. Pero aguarda que lo bueno siempre se hace esperar.

2. Por lo general, la respuesta positiva o negativa llega pasando unos 10 a 20 días. Todo dependede la temporada, de la rotación de los fotógrafos…

3. Si no te aceptan no te desmoralices, hay muchas empresas a las cuales puedes seguir postulando.

4. Si te invitan a formar parte del equipo, pues a alistar todos los requisitos para vivir a bordo.
Siempre escribo pensando en que lo que publico les sea de mucha utilidad. Me encanta leerlos y saber que tienen esas ganas de viajar con sus cámaras al cuello, listos para nuevas tierras y experiencias. Ya saben que pueden escribirme desde donde estén por aquí, por la página de Facebook o vía Instagram. También tengo Snapchat,(sara_apaza), pero no tengo muchos contactos por allí, jejeje. ¡Nos vemos! ¡Hasta el próximo post!

El viaje 280

 

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Foto: Marko Stojkovic. (Lahaina, Maui – Hawaii)

Después de una larga temporada en Alaska, las nubes abrieron paso al sol radiante de Hawaii. Nuevamente estábamos envueltos por el clima cálido y un olor salino, diferente al olor del mar de los glaciares.

En este itinerario el barco se reubica, la meta es dejar la costa norte del Pacífico por las inexploradas islas de la Polinesia Francesa. El viaje 280 comenzó en Honolulu.

Es el viaje en el que conocimos a los papás de Diego que vinieron desde Rosario, el viaje del Jack y del Fernet, era verano otra vez, hasta para los novios de una noche…

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Junto a Gra y Ricardo. Foto: Rajiv Ramputty.

Hay muchas razones por las que recuerdo este crucero con mucho afecto. Uno de esos motivos son Ricardo y Graciela, los papás de Diego.

Desde el primer día los sentimos como parte del phototeam, nos visitaban casi a diario en la galería y caminaban entre los estudios para saludar a los muchachos.

Al inicio, nos los encontrábamos en los puertos de casualidad, caminando entre las tiendas, pero luego resolvimos salir juntos, almorzar, disfrutar de la playa, nadar, tomar sol… y era como estar en familia, de vacaciones, conversar con tus viejos y que te cuenten algo, lo que sea. Después de tantos meses rodeados de caras y lenguas extrañas, Marko y yo nos sentíamos como en casa.

Nuestro verano de 18 días

Digamos, que después de las ajetreadas jornadas en Alaska este era un break… Un descanso que nos daba tiempo de conocer nuevos amigos y descubrir nuevos lugares.

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Foto: Marko Stojkovic. (Lahaina, Maui – Hawaii)

Hicimos tres paradas en Hawaii: Hilo, Honolulu y Lahaina. De estos 3 puertos, el que más disfruté fue Honolulu.

Honolulu es una ciudad cosmopolita. A 15 minutos de la terminal está Waikiki Beach, una playa ideal para caminar y disfrutar del clima y de una cena al atardecer. Este es el corazón comercial de Honolulu, la playa está rodeada de pubs y restaurantes cinco estrellas y la avenida principal llena de tiendas de diseñadores famosos.

Luego vinieron los días de mar y llegaron algunas noticias. Dos miembros del equipo abandonaban el barco por diferentes motivos. Uno de ellos volvía a casa a cuidar de su padre y el otro sería transferido a un nuevo barco.

Noticias que te toman por sorpresa, pero que finalmente, te hacen celebrar sobre la oportunidad de conocer gente.

Tuvimos fiestas, banquetes, cenas románticas y hasta enamoramientos fugaces…

El crucero del amor

Un día D y J decidieron escaparse de nosotros. En realidad, los ayudamos a huir del murmullo y de los rumores del grupo.
Sin embargo y como algunos esperábamos´, todo fue estrella de una noche. J era demasiado tímida y D muy despistado (desastrosamente despistado), aunque a veces es mejor hacerse el perdido para evitarse novelas.

En medio de nuestra rutina como equipo percibimos que en una realidad paralela J había desarrollado un drama alrededor de su noche con D y andaba esparciendo rumores ante sus amigos diciendo que D era su “crush” (choque y fuga en castellano peruano).

Les cuento esto porque pese a que somos adultos, a veces el ambiente en el barco es como el de un colegio. Ya saben, algo así como un pueblo chico…

Normalmente el fin de las novelas es la separación. Las relaciones fracasan a los días o meses, continuar una vida en común a bordo es 10 000 veces más jodido que en tierra firme. Hay que ajustar vacaciones, destinos, presupuesto y no todos estamos dispuestos a hacerlo.

Isla de ensueño

Ya casi al final del viaje, llegamos a la Isla Bora Bora. Uno de los destinos más bellos que hemos visitado. El clima es cálido, las aguas transparentes, peces, erizos y pulpos nadan junto a los bañistas. No hay olas, el mar es una pecera encantada.

Tanto paraíso nos ayudó a olvidar las restricciones y los días de trabajo. Creo que hasta olvidábamos que nuestros amigos Ricardo y Graciela nos dejarían en Sydney. Los últimos días pasaron tan rápido que, de pronto, los estábamos despidiendo. Una sensación de tristeza y alegría, esa sensación que ya conoces muy bien alma viajera.

 

 

 

 

Tu familia en altamar

Una vez dentro del barco, la vida te cambia por muchos motivos. Uno de ellos es vivir aparte de tu familia y de tus amigos. Dejar la comodidad de lo conocido y enfrentar una temporada dedicada solo al trabajo y a las metas personales que te hayas trazado.

La mayoría de tripulantes viene a trabajar al crucero en busca de una recompensa salarial que les es imposible alcanzar en tierra firme.

Al llegar por primera vez, estás perdido. No sabes quién es quién, intentas ser amigable, pero con el tiempo aprendes que no pues confiar en todos los que te sonríen. El barco es un pueblo chico.

Como fotógrafo compartes tiempo y espacio con un equipo y, dependiendo de tu suerte, puedes construir amistades valiosas y sinceras.

Este año tuve la fortuna de encontrar amigos del contrato anterior. Gente que no pensé volver a ver, pero que al encontrarlos me llené de emoción.

Considerando que todos venimos de diferentes países, todos hablamos inglés para entendernos. Cada cual con sus miles de defectos y virtudes llega a ser un personaje en la vida del phototeam.

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Mi familia en altamar son ellos. Doce personas de nacionalidades y personalidades diferentes.

Está Rich (Sudáfrica. Vestido de gris en la esquina izquierda), nuestro manager principal, muy divertido y al mismo tiempo profesional. Es de los pocos BM que genera confianza.

Majo (India. Esquina izquierda de la tercera fila), nuestro supervisor de ventas. Personaje total, bromista, pero siempre enfocado en los negocios.

Brian (India. Boquiabierto en el centro de la foto), nuestro actual manager de producción. Divertido y relajado.

Dan (Filipinas. Esquina izquierda), fotógrafo de producción, asistente de Brian. En su primer contrato consiguió ser promovido dos veces gracias a su trabajo constante.

Eric (Filipinas. Lado derecho, detrás de mi), foto 2, muy loco y bromista. Nos pasabamos el tiempo haciendo chistes de doble sentido.

Janelyn (Filipinas. Primera fila, al lado de Rich), foto 3, la más pequeña del grupo y una de las más empeñosas.

Hans (Islas Mauricio. Junto a Brian en medio de la foto), foto 2, muy tranquilo y muy trabajador. Su primera experiencia al llegar a bordo fue permanecer en cuarentena por 10 días debido a una tardía varicela.

Rajiv (Islas Mauricio. Lado derecho, segunda fila), foto 2, personaje, casi siempre en problemas. Dueño de su propia empresa decidió dejar todo en casa para viajar y trabajar en un crucero.

Diego (Argentina. Detrás de Eric, en la última fila), foto 2, el distraído del grupo, aún no sabemos cómo es que llegó al barco.

Juliana (Argentina. A mi lado), foto 2, graciosa y temperamental, es una de las amigas más cercanas que tengo. Ama los animales, sobre todo los gatos.

Marko (Serbia. Junto a Diego, en la esquina derecha), videasta. Mi mejor compañero desde hace más de un año. Ama la fotografía de naturaleza y de bodas.

Para la mayor parte de los fotógrafos este es su primer contrato, por lo que volverán a casa a fines del 2015 o inicios del 2016.

Hogar dulce hogar

No todo es color de rosa para los fotógrafos. La vida en el barco es rutinaria y además muy competitiva.

Meses atrás, cada fotógrafo recibía una comisión personal por sus ventas, y esto ocasionaba algunos malentendidos en el equipo.

La barrera de lo personal y lo laboral es tan delgada que muchas veces se confunde. Muchos de nosotros compartimos la cabina o los baños y es muy incómodo lidiar con un compañero con el que has tenido incidentes en el trabajo.

Hay de los roomates tranquilos que solo buscan llegar a la cabina para descansar, hay de los que nunca están y de los que hacen fiesta en la cabina después del trabajo.

En el barco tienes el privilego de poder convivir. Si llevas una relación estable puedes hacer los trámites necesarios y compartir la cabina con tu pareja.

Marko y yo vivimos en un cuarto muy pequeño con una cama de media plaza que va pegada a la pared y un minibaño en el que el inodoro está junto a la ducha.

Aunque la vida en el barco no es perfecta, tener una familia a bordo hace la vida más llevadera. Me gusta pensar que por alguna razón, llegamos a un espacio en un tiempo determinado para conocer a otros, para conocernos a nosotros mismos, a través del otro.