Living in a “yellow submarine”

Celebrity Summit
Celebrity Summit

Este es “mi” barco, el Summit, un monstruo de latón de más de 12 pisos en el que viven aproximadamente más de 800 tripulantes (crew) y cientos de huéspedes.

Como tripulante tu vida está totalmente vigilada  24/7. El único espacio en el que mantienes cierta “privacidad” es tu cabina.

Fuera de ella, muchos de nosotros compartimos lugares en común:

 

Deck 1 (Piso 1)

El deck 1 del crucero es el área principal de la tripulación. Aquí se encuentran los comedores, las oficinas, las áreas de seguridad, salas de reuniones, y por supuesto, el bar del staff.

"Acceso solo al crew". Este es una de las puertas del deck 1.
“Acceso solo al crew”. Este es una de las puertas del deck 1.
Pasaje del deck 1.
Pasaje del deck 1.
Tripulante del área de cocina en el elevador.
Tripulante del área de cocina en el elevador.

Staff Bar

Ubicado en el deck 1, el staff bar es el lugar donde el crew pasa la mayor parte del tiempo libre. Es un buen sitio para sentarse beber um café y conocer gente o, en mi caso, conversar com mis amigos de la barra: Uriel (Jamaica), Alex (Filipinas) y Bibín (India).

Staff Bar.
Staff Bar.
Alex (Philipinas), uno de los primeros buenos amigos que encontré en el Summit.
Alex (Philipinas), uno de los primeros buenos amigos que encontré en el Summit.

 

Uriel (Jamaica), bartender y amigo de casi toda la tripulación.
Uriel (Jamaica), bartender y amigo de casi toda la tripulación.

 

 

Mess
Otro lugar, donde la mayoría de gente pasa tiempo y se conoce entre sí, son los comedores o “Mess”. El principal es el Crew Mess (Comedor para tripulantes) que está abierto la mayor parte del tiempo y casi siempre algo desordenado por la cantidad de gente que va.

"Crew Mess".
“Crew Mess”.

Usualmente yo voy al Oficcer Mess, cuya comida es más saludable y el espacio está mejor distribuído. Aquí llegan los trabajadores de los services como los spa, las tiendas, los fotógrafos y los oficiales del barco.

"Officer Mess".
“Officer Mess”.
Un almuerzo común en el Officer Mess.
Un almuerzo común en el Officer Mess.
Mirnes (Bosnia) una de las sonrisas más lindas de este comedor (cosa rara en el barco: gente feliz).
Mirnes (Bosnia) una de las sonrisas más lindas de este comedor (cosa rara en el barco: gente feliz).
Noo (Tailandia), creo que es una de las mujeres más fuertes y trabajadoras de este lugar. La admiro por esa sonrisa perenne en el rostro.
Noo (Tailandia), creo que es una de las mujeres más fuertes y trabajadoras de este lugar. La admiro por esa sonrisa perenne en el rostro.

El último mess, es el Staff Mess, donde puedes encontrar algo de comida chatarra.

Crew Bar

Mis primeros 40 días los pasé bebiendo casi a diario. El turno de los fotógrafos acaba cerca de la medianoche  por lo general. A esa hora volamos a cambiarnos y junto a mi ex rommie solíamos ir a las fiestas que organiza RRHH.

El Crew Bar (Bar de la tripulación) es un pub de luces tenues inundado de humo ya que es el único bar donde la tripulación puede fumar. Aquí se realizan la mayoría de fiestas temáticas semana a semana: fiesta latina, fiesta serbia, fiesta caribeña…

Crew Bar.
Crew Bar.

Es el lugar indicado para divertirse y lanzar el anzuelo… – ya saben a lo que me refiero-.

 

 Deck 5

El deck 5 es el escape de la tripulación para poder ver el mar. El gimnasio está ubicado em este piso, así que se puede decir que hay algo de relax en esta zona. Algunos también vienen aquí para ver películas, tomarse una soda o fumar.
Era mi piso favorito, hasta que un  anónimo reporto uma falta grave en mí contra. La seguridad del barco me llamó hace más de dos meses para decirme que estaba siendo investigada por arrojar basura  al mar (ese acto tan común en tierra, es una falta grave a bordo). Dijeron que alguien tenía pruebas y me acusaba. El jefe de seguridad me citó para interrogarme (sí, es como la policía) y fue bastante hostil.

A tanta insistencia de que me declarara culpable de algo que no hice, casi lloro de la impotencia y les juro que hasta quería renunciar. Obviamente la acusación era uma completa mentira, pero tenía que probar que era inocente.

Con el paso de los días, no lograron comprobar que fui yo quien lanzó uma manzana al mar. El caso se cerró y  después de todo decidí quedarme a bordo.

Como pueden ver, el listado está algo chico, pero es lo principal. Literalmente sigo sobreviviendo a la vida aquí. Continúan los días duros y maravillosos. Este es nuestro viaje 533 y es el último crucero con destino a Bermuda de esta temporada.

Escribo desde la Isla del famoso triángulo, me siento emocionada por lo que se viene: Canadá.

Júlia y yo

Tengo una hermana. Vive en Lima y aunque moramos juntas unos 23 años, nuestra relación siempre fue algo distante. Ella, menor que yo, era más engreída, sociable, amiguera y astuta. Yo, era una especie de damita sabelotodo incapaz de ensuciarse, brincar y embarrarse como ella lo hacía.

Cuando me di cuenta, mi “hermanita”, ya era mamá y nuestras vidas eran totalmente distintas. Al dejar Lima, fui consciente de que apenas había hablado con ella durante los últimos meses.

Lo más extrano es que no estaba al tanto de esta dejadez, hasta que conocí a Júlia.

Júlia es la nena a la que vine a fotografiar al Distrito Federal. Llegué poco antes de su fiesta de cumpleaños.

Los primeros días apenas conversábamos. Me observaba todo el tiempo, yo era un pequeño ser extraño con una cámara. Me imagino en su mente de niña como una especie de bicho paparazzi…

paparazzi
—Es como tener una misión a lo James Bond. Eres tú y tu cámara detrás de un humanito que nunca está quieto, que corre, salta, se ensucia, llora y si quiere se niega a la foto (y cuando eso sucede no te queda otra que esperar).—

Los días pasan y me doy cuenta de que nuestra relación va más allá de fotógrafa y “cliente”. Paseamos, jugamos, leemos, nos aburrimos, y, como es natural, también peleamos.

pelicula-uptown-girls-600x394
Es como esas películas donde las protagonistas son nanas y se hacen amigas de las nenas a las que cuidan. Pues algo así. Tu vida es como la de una hermana mayor y de pronto hay momentos en los que sientes que tienes 10 y otros en los que inevitablemente caes en la cuenta de que llevas casi 30. (Fotograma de Uptown girls.)

Estos son los últimos dibujos que ella me regaló:

juju

Familia, familia…

31122013-IMG_3205-Editar

Como viajera colecciono historias, músicas, fotografías, postales, sellos, monedas… pero de entre todas aquellas cosas, nunca imaginé que aparte de amigos, hallaría una familia.

Una mañana a principios de octubre de 2013, estaba caminando por la playa pensado a quién fotografiar. Di unos pasos para entrar al mar y vi a una niña jugando con su padre. Este  hombre, llamado Túlio, de talla mediana con tatuajes y piercings, aceptó que lo retratara junto a su pequeña, Julia.

Después de algunos clics, el diálogo fluyó con tanta naturalidad que poco después, él me presentó a su esposa, Walquiria.

Desde aquel día compartimos anécdotas, chats, películas… y antes de que partieran de Porto de Galinhas realicé una sesión de fotos de la familia.

NossaFotografia (13 de 55)
Familia Rocha en Porto de Galinhas.

A la distancia, conversábamos sobre nuestros días y lo mucho que habían gustado de las fotografías.

Veo en ellos un gusto peculiar que me hace recordar a lo que Susan Sontag menciona sobre la nostalgia y la memoria, sobre las fotografías en general. Para el común de los mortales las fotografías son un rito y existen personas que gustan muchísimo de ser fotografiadas y de observar fotografías.

Fue por Tulio y Walquiria que llegué a la impresionante Brasilia, la ciudad es una especie de lar futurista en el corazón de Brasil.

Ambos son una pareja joven, quizás tengamos poco más de una década de diferencia, y su espíritu  es totalmente vital.

Es increíble cómo puedes tener esa sensación de estar en casa y en familia, con seres humanos que nunca viste antes en la vida.

Para ser sinceros, hay un cierto parecido físico entre Walquiria, la pequena Julia y yo, además de que somos tres mujeres en generaciones distintas con gustos y perspectivas de vida similares.

Desde mi llegada hace poco más de un mes, los Rocha me trataron como a una hija y amiga.

Somos nosotros mismos todo el tiempo. Es el sonido de Iron Maiden (o Black Sabbath) en el auto de Túlio. Es Walquiria una madre linda, sensible e inteligente. Es Julia una nena de 8 años con la mente de una mujercita de 15, fan de Demi Lovato y las trufas de chocolate. Sin olvidar a Nicole, que por un ataque de garrapatas fue rasurada y luce con un aspecto algo vanguardista.

Tu ve suerte de encontrarlos. El fin del 2013 y comienzo del 2014 es una especie de encuentro continuo. Todo está empezando.

Moro no Brasil

fb

Llevo seis meses de aventura y cada día es más emocionante que el anterior.  A mi regreso de Goiás, se me ocurrió escribir sobre la aventura de viajar y fotografiar. Algunos amigos ya me preguntaron sobre cómo hago para continuar el viaje sin tener muchos ahorros o recibir salario fijo.

‘FLASHBACK’
En post anteriores (Leer: “Tres meses después”) conté que llegué a Brasil como fotógrafa. Tenía una maleta llena de sueños, mi equipo Canon y unos 400 dólares.

En enero de 2013 fui convocada por una empresa llamada Photoventura para integrar su equipo en Costa Rica.  Mi viaje fue programado para el día 22 de febrero a las 11 horas.

El día 21 de febrero y com la maleta lista, mis futuros jefes cancelaron el viaje por un visado que yo precisaba para viajar a Costa Rica. Me indicaron que debía tramitar la visa americana lo antes posible.

Mi cita en la embajada americana no tuvo éxito. Había tirado 162 dólares al tacho.

Sin trabajo y sin visa, decidí volver a casa. Estaba triste, pero tenía que hacer algo. Al día siguiente fui citada por la Revista Velaverde para ser la nueva gestora de contenidos digitales.

Aunque estaba contenta, la idea de migrar no salía de mi cabeza. Entonces apareció una convocatoria para fotógrafos vía Facebook de una empresa desconocida con sede en Portugal.

Conseguí ser aceptada por los directores de Pictures in Motion  y a fines de mayo renuncié a mi cargo en la revista para viajar a Fortaleza, ciudad ubicada en el estado de Ceará, al nordeste de Brasil.

PRIMERA ETAPA

DSC_7083
Aquí mientras estaba fotografiando en la Playa de Cumbuco (Ceará). Junio 2013.

Durante los dos primeros meses viví con dos colegas de Sao Paulo y mi trabajo era fotografiar a las familias que se hospedaban en el hotel. Ello me distanciaba un poco de la realidad cultural que me apetecía conocer, pero me ayudaba a ganar experiencia y contactos.

El sueldo como fotógrafa en este tipo de agencias depende de la cantidad de fotos vendidas y la cantidad de fotos vendidas depende de la cantidad de fotos capturadas y este número depende de una variable importante: CARISMA.

Quien tiene carisma logra ganarse a los clientes. Cuando lograba arrancarle una sonrisa a la gente, el trabajo se me hacía más leve y las horas pasaban má rápido.

El horario es matador. El fotógrafo de resorts tiene un horario que oscila entre las 9:00 a.m. hasta las 17:00 horas. (horario solar). Se descansa un día por semana y el sueldo no es fijo (en algunas empresas sí otorgan fijo) depende del volumen de las imágenes que logren ser vendidas. Normalmente el fotógrafo obtiene solo el 15% del total de sus ventas (esto en promedio. Hay empresas que solo pagan el 10%, otras que otorgan 20%).

Digamos que en un buen día, um fotógrafo logra hacer muchas fotos y en su carpeta al final del día quedan unas 250 fotos editadas (Yo solía tener um margen de 150 por la manana y otras 50 a 100 por la tarde).

En mi primer hotel, cada fotografía era vendida a 20 reales. Es decir unos 9 dólares.  En el segundo, el precio bajaba a 15 por cada.

MAL TIEMPO

La temporada de agosto y setiembre fue durísima. Había sido trasladada a Pernambuco y durante la primera semana mi equipo se mojó en la piscina, mi lap top sufrió un accidente, la batería de mi 60d se malogró y entre ontras cosas, estaba al borde de la locura.

Para setiembre mudé de empresa y conseguí un puesto como fotógrafa en Nossa Fotografía en el Hotel Marupiara. Mi jefe y amigo, Fede me prestó su Nikon D90 para poder continuar.

Adaptarme a Nikon fue cuestión de días. Empecé a trabajar con una lente 35 mm. que me permitía obtener mejores resultados en los retratos de las sesiones. Sobre todo para el atardecer, que en Porto de Galinhas ocurre entre las 3:30 y las 4:00 p.m.

Los ahorros terminaron por esfumarse y logré hacerme de un alquiler durante los meses de octubre y noviembre.

El porcentaje de las ventas esta vez era de 25%, sin embargo, el precio de mis fotografías bordeaban los 8 reales (poco menos de 4 dólares cada) en promedio.

Para quienes quieran saber el estimado de un alquiler de um departamento o casa em Porto de Galinhas, los precios en temporada alta van desde los 1000 reales (480 dólares) hasta los 3000 (o más).

MARACAÍPE
Me uní con un colega para compartir gastos. Douglas y yo lquilamos un pequeño departamento en Maracaípe, una playa cercana, por 600 reales (280 dólares). Era un espacio sencillo con dos cuartos y amoblado con cocina, refrigeradora y ventiladores.

La vida en Porto de Galinhas es muy cara. Tuvimos días en los que optabamos por reservar nuestros últimos reales para las emergencias y cenabamos sopas instantáneas o cualquier cosa que engañara el estómago.

A cambio tuvimos días llenos de sol y playa, noches de luna llena cantando sambas desconocidas o inventadas por nuestro amigo francés Gabriel. Solo un pandero y una botella de cachaça comenzaban la fiesta en casa.

2013-10-13-20-22-32
Denys y Douglas
2013-11-28-22-10-25
Toda la galera en casa!

GOLPES DE SUERTE

En medio del mal tiempo y las arduas jornadas, tuve la suerte de conocer a un fotógrafo com más anos de experiencia, un freelance de São Paulo que viaja por el mundo dedicado a la fotografía de resorts.

J y yo salimos durante algunas noches.  El día que nos despedimos, me dijo que yo precisaba aventurarme en la gran ciudad. Que debía dejar Porto e ir en busca del mundo.

J y yo!
J y yo!

Un día de tantos a fines de octubre. Uno cualquiera, abri mi bandeja de mensajes. Una de las familias que había fotografíado en el Hotel Marupiara estaba encantada com las fotografías que habíamos hecho. Como ellos sabían de mi ilusión por viajar, me propusieron acabar el book de la familia en Brasilia.

Entonces, acepté. La primera semana de diciembre dejé el calor de Maracaípe y las playas de Porto para llegar al espesor verde de Brasilia.

REFLEXIONES

Días antes de dejar Pernambuco, pude ver nuevamente el documental de Mika KaurismakiMoro no Brasil”. Reconocí Caruarú y Pernambuco. Aquella safona nordestina que suena dando vida al forró. Reconocí el Carnaval de Olinda. Las calles en las que bebí Axé, sudé y besé hasta el infinito.

Ahora, acabo de llegar de Goiás He empezado a deshacer la maleta.

Cuando estaba camino a Brasilia, miraba por la ventana del auto y me preguntaba cuál sería mi próximo destino.

Disparaba a los árboles, adivinando a dónde me puede llevar toda esta exploración… Porque es mi cámara la que me lleva a todos lados. Es ella mi pasaporte, mi visa y mi nave.

BONUS TRACK: Moro no Brasil -Farofa Carioca: